ÓSCAR RODRÍGUEZ BUZNEGO. DIRECTOR DE LA CÁTEDRA DE DEMOGRAFÍA DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO
«Las zonas del medio rural de costa tienen más posibilidades. Hacia la montaña la despoblación se hace casi irremediable»

SORAYA PÉREZ

Óscar Rodríguez Buznego (Santa Eulalia de Cabranes, 1961) es profesor de Sociología en la Universidad de Oviedo y uno de los especialistas asturianos en el estudio de la población, el medio rural y los procesos demográficos. Actualmente es director de la Cátedra de Demografía de la Universidad de Oviedo, desde la que impulsa actividades de investigación, divulgación y análisis sobre cuestiones como la despoblación, el envejecimiento, la natalidad o la inmigración en Asturias. En entrevista con EL COMERCIO, el profesor aborda los detalles de la primera edición de las Jornadas de Demografía, que se estrenaron el pasado jueves en Cangas del Narcea, y que se repetirán en Mieres, Luarca y Piloña en septiembre y octubre, aunque aún no hay fechas fijadas.

–¿Por qué es importante llevar el debate demográfico al territorio y qué pretende transmitir la Cátedra de Demografía con estas jornadas?
–Las jornadas, en principio, están pensadas para transferir conocimiento desde la universidad a la sociedad asturiana. Nosotros queremos difundir el conocimiento por todo el territorio, y queremos hacerlo in situ. Pero además de eso, queremos también que la sociedad local, en este caso de la comarca del Narcea, contribuya a generar ese conocimiento. La idea, al final, es implicar a toda la sociedad asturiana a lo largo de todo el territorio en el reto demográfico.

–¿Cuáles son hoy los principales desafíos demográficos a los que se enfrenta Asturias, y especialmente, el medio rural?
–El reto demográfico tiene diferentes aspectos. Uno es la despoblación, sobre todo, del mundo rural. Otro es la baja natalidad, la baja fecundidad. Otro es el envejecimiento de la población. Y otro es la inmigración, la recepción de población o la afluencia de población inmigrante. Estos son los cuatro aspectos que se destacan más habitualmente y que en Asturias presentan unos indicadores que, de algún modo, hacen más acusada la situación, las tendencias, este reto. Pero, a mi modo de ver, el reto consiste en procurar una estructura demográfica equilibrada. Cuando la gente se va del medio rural, las mujeres renuncian o deciden no tener hijos. Cuando la población de edad más avanzada supera a la población joven-infantil en número, se produce un desequilibrio en la estructura demográfica, en la población de una sociedad, en este caso la sociedad asturiana. Y ese es el reto. Consiste en reequilibrar, en la medida de lo posible, la estructura demográfica de Asturias.

–Entonces, ¿la pérdida de población es un problema irreversible?
–No, no es un problema irreversible. Pero sí es cierto que las tendencias actuales son muy estables, están muy asentadas y, por tanto, es previsible que ese equilibrio demográfico al que deberíamos tender no se consiga probablemente, al menos durante un tiempo. Lo que sí puede hacerse es ralentizar esas tendencia (el envejecimiento, la despoblación…). Para eso es para lo que todos los gobiernos, en todas partes, en todos los niveles, están aplicando medidas con ese objetivo. Quizá, de los aspectos y de las tendencias que conforman el problema demográfico, sea la inmigración la tendencia más volátil, es decir, más imprevisible. Y, por tanto, como la inmigración en todas partes está demostrando tener un impacto notable en la estructura demográfica de las sociedades, pues habrá que ver cómo evoluciona la inmigración en Asturias para comprobar en qué medida la inmigración va a contribuir a reequilibrar nuestra estructura demográfica.

–Entonces, la inmigración se presenta como un factor clave para revertir la despoblación…
–Sí, lo es por dos motivos. Uno, ya lo he apuntado, porque las tendencias al envejecimiento, a la baja fecundidad, a la despoblación son tendencias muy firmes, muy estables, que van a tener continuidad durante bastante tiempo. Y, por el contrario, estamos recibiendo cada vez un mayor número de inmigrantes que, de algún modo, compensan parcialmente el crecimiento natural negativo.

–¿Qué cuestiones se abordarán durante las jornadas?
–En las jornadas, en primer lugar, se va a exponer la política demográfica del Principado, del Gobierno del Principado, es decir, las medidas que está aplicando el Gobierno del Principado frente al reto demográfico. En segundo lugar, un miembro de la cátedra, que es Jacobo Blanco, que por cierto es colaborador de EL COMERCIO, va a exponer la situación demográfica del Narcea, de la comarca y del municipio. No sólo del municipio, sino de la comarca. Y, en tercer lugar, habrá un debate en el que estarán presentes, por un lado, miembros del Gobierno municipal, representado por el alcalde de Cangas del Narcea; un experto, que es la gerente del Centro de Desarrollo Rural Alto Narcea-Muniellos; y dos representantes de asociaciones que tienen una relevancia en la vida pública local de la comarca. Para nosotros, para la cátedra, es muy importante que los ciudadanos, es decir, los habitantes de Asturias, participen de este debate, de este problema y se impliquen en el reto demográfico. La cátedra tiene muchos datos, muchas opiniones, propuestas, sugerencias, conocimiento que recoger de la población local y queremos estar cerca de ella y que la población esté cerca de la cátedra. Ese es el propósito principal de la jornada.

–¿Es optimista respecto al futuro del medio rural asturiano o considera que estamos en un momento decisivo?
–Sí, hay varias consideraciones que hacer. En primer lugar, dentro del medio rural asturiano hay que distinguir diferentes áreas, diferentes zonas o comarcas. Las hay que tienen un futuro más prometedor, que invita al optimismo, y otras zonas tienen difícil recuperación. Las zonas del medio rural con más posibilidades son las que están próximas a la costa. A medida que nos vamos hacia el interior, hacia la montaña, hacia un hábitat más disperso, pues el problema de la despoblación se agrava y, en algunos casos, incluso se hace casi irremediable.

–¿Por qué sucede eso?
–En muchos núcleos rurales los servicios son deficientes, no son satisfactorios para las personas que podrían, en su caso, decidir vivir allí. Y luego está la aspiración a la movilidad social, es decir, en todas las familias lo que se procura es que las generaciones jóvenes tengan expectativas de vida más halagüeñas, más abiertas. Y eso sigue estando en la ciudad, porque la población se sigue concentrando en los núcleos urbanos, en torno a las ciudades. Es decir, estamos hablando de tendencias, de un problema, de un reto demográfico, que es el que afrontan, en realidad, de una manera u otra, todos los países, todas las sociedades de Europa, sobre todo del viejo continente. Porque también, a escala mundial, las dinámicas demográficas son muy diferentes.

–Si tuviera que señalar algunas medidas prioritarias para afrontar el reto demográfico durante la próxima década, ¿cuáles serían?
–Una de ellas es, sin duda, la actividad económica. Es decir, donde hay actividad económica, allí hay población. La actividad económica atrae población. Esto ha sido así a lo largo de la historia y sigue siendo. Por tanto, la actividad económica en el mundo rural necesita estímulos, incentivos que, insisto, los hay en una medida u otra. Cada cual puede opinar si es suficiente o no, pero los hay y se están aplicando. En segundo lugar están los servicios públicos. La vida en el medio rural, para resultar atractiva, tiene que ofrecer comodidades, confort, atención. Y a este respecto hay servicios que son esenciales, como por ejemplo la educación, la salud y, en el caso sobre todo de las personas mayores, los cuidados que se requieren en esa edad. Y, por último, en tercer lugar, mencionaría la promoción de una imagen, de un respeto, de una consideración diferente de la vida en el medio rural. Es una vida que tiene muchas virtudes, que produce muchos beneficios a las personas, que es muy digna, que se hace con muchas dificultades, con muchos inconvenientes, que nos hacen disfrutar a todos, también a los urbanos, de un paisaje, de una naturaleza, de un ambiente.

–¿Es esta la primera edición de las Jornadas de Demografía?
–Sí y además es también la primera actividad pública que realiza la Cátedra de Demografía en Asturias. Y es la primera de cuatro jornadas que vamos a celebrar durante el presente año. Las otras tres van a ser en Mieres, en Piloña y en Luarca, en municipios con características diferentes, con estructuras demográficas distintas, donde hemos apreciado algunas tendencias que merecen atención y estudio.

–¿La intención es dar continuidad a estas jornadas en los próximos años?
–Sí, sí. Nuestra idea es hacerlo. Vamos a ver cuál es el resultado de estas primeras, pero nuestra idea es hacer cuatro jornadas en cuatro municipios diferentes, seleccionados con algún criterio, todos los años.

–¿Qué otras actividades realiza la Cátedra de Demografía?
–Hacemos actividades de investigación, estudios monográficos sobre algunos municipios, encuestas y presentamos publicaciones.