PAULO GARCÍA. ALCALDE DE RIBADESELLA – 5.552 HABITANTES
«Esta zona tiene encantos para todo el año. Tito Bustillo, si hay que cerrarla, debería tener una réplica aquí, no sólo en Teverga»

OCTAVIO VILLA

Ribadesella. No es baladí el desafío que Paulo García afronta desde hace algo más de dos años, al frente de la Alcaldía de Ribadesella, en una Corporación que con trece concejales tiene nada menos que seis partidos con representación. La confluencia de las rutas costeras con el valle del río Sella ha hecho de este territorio un cruce de caminos desde tiempos inmemoriales.

– Y las obras del puente que une las dos riberas de la ría y las dos partes de la capital siguen mediatizando la vida de los riosellanos.
– Claro. A ver, es que esto ya viene de muy atrás. La licitación empezó hace tres años. Se adjudicó la obra y llevó un retraso de dos años y medio. ¿Qué pasó? Que claro, va retraso tras retraso. No sé si hicieron el proyecto tarde, mal y nunca, a la carrera, y no se dieron cuenta del deterioro y de cómo estaba el puente y entonces tuvieron que actuar ahora de otra manera. Antes de llegar a esta situación, ya la legislatura pasada, estábamos exigiendo en el proyecto inicial que la reparación fuese completa, porque lo que necesita Ribadesella es un puente nuevo, no reparar el que hay. Pero visto que eso no nos lo facilitan, ya pedíamos que, al menos, en el proyecto se contemplasen un carril bici y un paso subterráneo entre el paseo de la Princesa Letizia y el de Vencedores del Sella, porque hay un paso peatonal que cruza el puente y origina y un caos de atasco de vehículos terrible. Si el paso de los peatones lo haces inferior, ya no tendríamos ese problema.

– Usted teme que las obras acaben llegando a la temporada turística del próximo año…
– Hombre, por supuesto. Pero es que, insisto, desde el PP propusimos varias soluciones alternativas, que no habrían causado los problemas que generan las obras y que podrían mejorar la conectividad de los dos lados del Sella. Desde poner un puente nuevo en la punta de la grúa hasta una ubicación alternativa, como los campos de Oba. Y mientras duran las obras, poner una barcaza, o que el Ejército pueda habilitar uno de los puentes provisionales como los que sí desplegaron en Valencia. Cuando dije eso en Delegación del Gobierno, se rieron de mí a la cara. Pero la semana estaban aquí los ingenieros militares.

– Y ¿qué dijeron?
– Eso quisiera saber yo, lo que dicen.

– ¡Ah! ¿No se lo transmitieron?
– No. No se nos transmite el proyecto modificado, no se nos transmite cuál es el estado de las pilastras. E igualmente la Delegación del Gobierno no nos dejó acceder a los informes de los ingenieros militares.

– Pues hay que solucionar esa falta de comunicación.
– Nosotros siempre tenemos la mano tendida para llegar a acuerdos y colaborar entre administraciones. De hecho, con las consejerías del Principado trabajamos con cordialidad y tenemos grupos de trabajo, como por el saneamiento. Este año está a la vista que gracias a ello no hubo que cerrar la playa de Santa Marina. Es una pena que esa cordialidad no la haya también tanto con el Ministerio de Transporte como con la Delegación de Gobierno.

– ¿Puede haber animadversión personal?
– Algo hay, lógicamente algo hay. Y si fuese un delegado del Gobierno del PP quien hiciera esto, yo habría ido a defender igualmente los derechos de los ciudadanos de Ribadesella, que es lo que me preocupa.

– La antigua carretera general hacia Gijón está bastante abandonada, ¿no?
– Siempre estamos mandando solicitudes de reparación a la Demarcación de Carreteras. Se repararon algunos movimientos de tierra, pero necesitaría un poco más de mantenimiento y de desbroces, al menos antes de Semana Santa y antes del verano. Aunque ya casi no se usa para el trayecto hasta Gijón, es una carretera que da servicio a Bones, a Vega, a todas las playas que hay en esa zona, y es fundamental para ello.

– Sigue siendo una carretera nacional, y aún así, carece de arcén en muchos tramos.
– Nosotros llevamos mucho tiempo reivindicando que se habilite en el tramo que hay entre Berbes y Caravia, porque es parte del Camino de Santiago y los peregrinos, sin arcén, tienen que andar por la misma calzada. Se necesita o bien el arcén, o una senda.

– A usted le preocupa que la actividad económica de Ribadesella no se diversifique más. ¿Qué le falta al polígono industrial de Guadamía?
– Lo primero, tener fibra óptica, que la reclamamos ya desde la oposición. Ahora ya la tiene, pero sólo desde que llegamos a la Alcaldía nosotros. Y al medio año ya había dos operadores dando ese servicio. El polígono, además, necesita tener alguna empresa potenta que genere puestos de trabajo no sólo para Ribadesella, sino, estando el polígono donde está, para todo el oriente. Estamos trabajando con varias empresas para que se instalen aquí pero no hay nada todavía cerrado.
Ganadería y agricultura

– El Sella tiene una buena vega fluvial, pero con poco uso agrario. ¿Qué le falta?
– Hay algunos agricultores, por ejemplo, en La Alisal, que tienen explotaciones de legumbres, hortalizas y demás. Pero en este tema podemos enlazar también con el uso turístico del río. No se hacen obras de mantenimiento de los ríos. Y al Ayuntamiento no se le permite ni quitar un árbol, ni quitar un regodón, ni quitar un canto rodado. Y cuando se acumulan se inunda todo. Hay que limpiar los cauces de los ríos. Hay que aprovechar la madera, porque de otra forma, cuando hay una riada toda la basura viene a parar a la playa de Santa Marina y a las riberas en las que podría haber agricultura.

– Vale. Falta limpieza de los ríos, ¿y una regulación un poco más exigente para las piraguas?
– A ver, no puede ser que bajen el río 6.000 personas o 3.000 canoas diarias, si hablamos de turismo de calidad. No. Tú deja bajar a 200 canoas, 300 canoas, 400 o 500, pero dales un servicio óptimo, dale un catering óptimo, dale unos servicios óptimos y cobra un poco más. Pero parece que esto no se puede decir porque vamos a matar la gallina de los huevos de oro. Pues no, de esta forma se está acabando con el río, se está acabando con la pesca, y se está contaminando el río, porque esas 6.000 personas que pueden bajar al día en verano, todas ellas mean en el río, y todo eso viene a la playa de Santa Marina. Hay que regularlo, eso no puede ser.

– Bueno, la gran mayoría de los turistas quieren bajar el río cuando hace calor. Esa concentración estival también crea problemas de vivienda.
– Hay que desestacionalizar. No puede venir todo el mundo en julio y agosto.

– Para eso hay que potenciar otros atractivos, aparte del río y la playa.
– Efectivamente. Pero con los encantos que tiene esta zona, de senderos, de actividades deportivas y culturales el resto del año habría que potenciarlo para atraer a ese tipo de visitante. Hasta las visitas a Tito Bustillo deberían prolongarse más tiempo, porque ahora cierra casi la mitad del año. Y un detalle: hay una buena reproducción, pero está en Teverga. Si hay que cerrar la cueva para proteger las pinturas, aquí deberíamos tener una reproducción de la cueva visitable todo el año.

– Hablábamos de que la estacionalidad del turismo también causa problemas de vivienda.
– Sí, mucha gente viene en época estival a trabajar aquí, sobre todo en hostelería, hotelería y demás, y no tienen dónde quedarse. Necesitamos viviendas de protección tanto en alquiler como en propiedad. Alguien que venga en verano a trabajar como camarero se encuentra conque pagaría más de alquiler que lo que tiene de sueldo. A ver, yo creo que, uno, hay que hacer vivienda en alquiler y vivienda de protección, pero, dos, también hay que cambiar la Ley de la Vivienda, dándoles soluciones a los propietarios de los pisos, sobre todo jurídicas, para que ni les entren ocupas ni los inquilinos les dejen de pagar. Es normal que los propietarios prefieran alquilar sólo los meses del verano a turistas, que pagan, llegan y se van sin crear problemas.
Un puerto angulero

– Hablábamos de pesca en el Sella. ¿Y en la mar? Porque Ribadesella tiene una buena lonja.
– Ahora mismo el liderazgo es de Llanes y algo en Lastres, pero es verdad que Ribadesella fue el segundo puerto de Asturias. Y ahora hay unos ocho pesqueros, y no muy grandes. No hay casi relevo generacional. Es un trabajo muy duro, muy sacrificado y, bueno, hay que valer también para ello.

– Era un puerto angulero, pero la angula subió de precio y casi desapareció.
– La verdad es que lo que pasa con la angula es una pena. Siempre estamos echándoles una mano a los marineros, reivindicando que se haga como en Francia. Allí las capturas se venden a la Administración para poder regenerar en cautividad y repoblar. Eso debería hacerse también aquí, porque es necesario, y una fuente de ingresos muy importante para nuestros pescadores.

– ¿Por qué se suspendieron este año los conciertos de la Cuevona?
– Pues porque hubo mucho vandalismo allí, con gente que iba a hacer botellón a la cueva que está más arriba y tiraban basura y piedras abajo. Cerramos esa cueva desde el Ayuntamiento, que siempre tiene que asumir competencias impropias. Pusimos una puerta metálica muy reforzada, pero aún así la arrancaron.

– Con la cantidad de patrimonio y la multiplicación de la población en verano que tiene Ribadesella ¿no hay policías y guardias civiles suficientes?
– Para todo el oriente, de noche, sólo hay una patrulla de la Guardia Civil. Aquí estás hablando de un sitio que multiplica por cinco o más su población todo el verano. Pontualmente igual te ponen una dotación extra en verano, pero el Oriente es muy amplio, y si hay una urgencia aquí y a la vez otra en Amieva o en Peñamellera… imagínese.

 

SU LUGAR ESPECIAL

La capilla de la Virgen de Guía
Es el lugar preferido del alcalde, de muchos riosellanos, y de no pocos de los visitantes. Desde La Atalaya se vislumbra hacia el norte y el oriente la inmensidad y la faz más intensa y salvaje del Cantábrico, como hacían los balleneros oteando presas. Hacia el sur y el oriente, la playa de Santa Marina, con sus señoriales construcciones, el faro de Ribadesella y las sucesivas sierras que dan paso, al fondo, a las moles calizas de los Picos de Europa y el resto de la cordillera. La ermita es muy marinera, como su advocación y sus creadores. Por eso está en el corazón de todos los riosellanos, creyentes o no. Y como todos los lugares sagrados asturianos desde antiguo, tiene su propio tejo.