OLAYA GÓMEZ ROMANO. DIRECTORA GENERAL DE EMIGRACIÓN Y POLÍTICAS DE RETORNO DEL PRINCIPADO
«Entre los retornados hay familias con hijos pequeños cuya prioridad no es el salario, sino una mejor calidad de vida y de servicios públicos»

OCTAVIO VILLA

Porrúa (Llanes). Recibe a EL COMERCIO en el Museo Etnográfico del Oriente de Asturias, en Porrúa, que este mes cumple su primer cuarto de siglo dando testimonio tanto de la generosidad de Teresa Sordo Sordo (1916-1994), nacida en Porrúa, emigrada a México y que en 1993 donó los edificios y finca familiar de Llacín al Ayuntamiento de Llanes, para disfrute de su pueblo natal y de todos los visitantes. Esto llevó a la creación de la Asociación Cultural Llacín, con amplia participación vecinal y que impulsó la constitución de la Fundación Museo Etnográfico del Oriente de Asturias, en lo que fue la primera experiencia asturiana de participación social en la gestión del patrimonio cultural. Un ejemplo a seguir tanto en este aspecto como en la relación con la Asturias de ultramar. No es raro, pues, que la porruana de origen y espíritu, aunque nacida en Madrid, Olaya Romano (1989) haya presidido la Asociación Cultural Llacín y que ahora sea la responsable, desde la Dirección General de Emigración y Políticas de Retorno, de mantener esa conexión y de fomentar un retorno que esta semana se ha plasmado en la presentación del Plan Retornas.

– Olaya Romano cumple dos años al frente de la dirección general. El retorno y la llegada de inmigrantes han sido fundamentales para que Asturias no perdiese el nivel del millón de habitantes.
– Hemos trabajado muy intensamente en un trabajo que estaba ya iniciado. Asturias no se entiende sin su comunidad en el exterior, y aquí siempre ha habido políticas activas de trabajo con la emigración. Pero sí se ha dado un salto importante en situar la emigración y el retorno en el centro de las políticas públicas con medidas coherentes y adaptadas a la realidad actual.

– El retorno se plantea más como una recuperación de personas, con sus talentos, que como una medida frente al reto demográfico, ¿no?
– Ambas. Concebimos el retorno desde tres dimensiones. Una es la legal, porque se trata de un derecho de las personas que tenemos la obligación de trabajar para poder cumplir con esas personas y sus descendientes. En segundo lugar, también desde una dimensión demográfica, por lo que pueden aportar a nivel poblacional al crecimiento de Asturias. Y desde la competitividad, por la incorporación de profesionales de otros países a nuestras empresas.

– Cuando alguien es competente en origen, es difícil que se quiera ir de allá.
– Pues estamos encontrando mucho eso, cada vez más, sobre todo de esa generación del 2008-2012, que está bien posicionada profesionalmente, pero busca otras cosas. Encontramos casos de familias con hijos pequeños, con una media de dos, cuyas prioridades ya no son las salariales, sino un entorno vital más saludable, una calidad de vida y de servicios públicos. Por ejemplo, encontramos mucho interés en les Escuelines, así como los consultorios y los hospitales comarcales. La sanidad pública asturiana tiene muy buena imagen en el exterior. Y vemos perfiles muy cualificados en la mayoría de los casos, con fácil integración en nuestro mercado laboral, que deciden volver a vivir en Asturias por muchos motivos.

– Desarróllelos.
– Pues, por ejemplo, en el caso de México uno de los motivos para salir es la seguridad. Hay personas perfectamente posicionadas profesionalmente allí que incluso renuncian a ese colchón profesional y vienen aquí a reinventarse profesionalmente por ese tema. O, en el caso de Bruselas, hay profesionales que quieren retornar porque allí el ritmo de vida les mata.

– ¿El emigrante asturiano busca sus raíces? ¿El pueblo o aldea concretos de sus ancestros?
– No siempre es posible, porque vemos muchos casos de aldeas que ya no existen. Y también depende mucho de lo laboral, de dónde vayan a trabajar. Muchos quieren volver a Asturias, sin más, y eso es una ventaja, porque permite ofrecerles oportunidades en concejos, por ejemplo, que están en riesgo de despoblamiento.

– Entramos en las medidas del Plan RetornAs.
– Hemos modificado las ayudas para mejorarlas, y funciona. Se ha aumentado significativamente el número de personas a las que llegamos. Planteamos un incentivo para el asentamiento en concejos en riesgo demográfico.

– Explíqueme esas ayudas.
– Cuando llegamos vimos que era necesario actualizar la política de ayudas al retorno, porque estaban concebidas para otro momento, con un cariz más asistencial. Lo que hicimos fue darles un giro para hacerlas más inclusivas, más justas y más adaptadas a los tiempos, a la realidad actual. Antes, por ejemplo, un nieto de un asturiano quedaba excluido de esas ayudas. Luego se planteó que fuese con diez años de estancia en el exterior, y ahora se ha reducido a cuatro años, para hacerlo más fácil. Y las cuantías se han elevado hasta los 6.000 euros por solicitante. Además, tenemos en cuenta a las víctimas de violencia de género, a las familias con hijos, a los jóvenes…

– ¿Qué peso está teniendo el retorno dentro de la inmigración en general?
– En 2023, que es el último dato oficial, tuvimos el máximo histórico de retorno de emigrantes a Asturias, con 1.300. Pero cuando hablamos de retorno no podemos contar sólo a quien retorna, sino también a quienes trae consigo, como familiares, amigos, padres de la pareja, hijos, que no se contabilizan pero sí se pueden achacar al retorno… Los datos de retornados coinciden, salvo dos excepciones, con los países a los que más emigración hubo.

– En este mundo globalizado el emigrante también puede ‘volver’ en forma de inversiones.
– Sí, es algo en lo que estamos trabajando y, de hecho, ya está ocurriendo. Y esto se produce por ese rasgo de la emigración asturiana, que siempre ha sido muy solidaria. Durante mucho tiempo, el desarrollo de esta comunidad autónoma se hizo gracias a los asturianos que estaban fuera, que podían aportar y que construyeron obra civil, escuelas, saneamientos y hospitales. Lo han mantenido a lo largo del tiempo y hoy lo vemos, por ejemplo, en el Archivo de Indianos, cuyos patronos de la fundación de amigos no dudan a contribuir a su mantenimiento. El asturiano al que le ha ido bien fuera siempre a contribuido a mejorar Asturias. Hay grandes ejemplos, como Antonio Suárez y otros muchos.

– Lo entiendo bien en migrantes de primera generación. Pero lo veo más difícil en los de tercera o cuarta…
– Ahí es muy importante la labor de los centros asturianos, como micromundos de asturianía. Es algo que refleja muy bien Jorge Fernández Díaz, argentino de familia asturiana que acaba de ganar el Premio Nadal. En sus libros habla de la historia de sus padres en el Centro Asturiano de Buenos Aires. Los centros, además, han sabido reinventarse, porque las inquietudes de esas nuevas generaciones no son las mismas que las de sus padres y abuelos.

– ¿A eso ayuda el Principado?
– Sí, a través de los programas de esta dirección general, con el Campus Orígenes, que activamos el año pasado y que en esta segunda edición tiene 70.000 euros de dotación para que esas generaciones nuevas puedan venir a Asturias y comprobar cómo es hoy, y contrastarlo con lo que les cuentan sus abuelos. Porque Asturias ha cambiado mucho. No sólo les enseñamos la historia y las tradiciones, también las oportunidades profesionales y la Universidad de Oviedo, para que conozcan una oferta formativa que está muy bien valorada en el exterior.

– Es una forma de captar talento. ¿Tendrán ayudas para estudiar en Asturias?
– Sí, por supuesto. Más allá de las económicas, este año hemos firmado un convenio con la Organización de Estados Iberoamericanos para financiar a descendientes de asturianos las becas de postgrado en la Universidad de Oviedo. Buscamos que sean en materias vinculadas al futuro de Asturias, como la rama sanitaria, el turismo y otras ramas en las que necesitamos talento y profesionales.

La emigración actual
– Siguen emigrando asturianos, y lo preocupante es que se van en edad de finalizar estudios y empezar a trabajar.
– Estamos atentos, porque nuestra obligación es velar por sus intereses y así lo dice nuestra ley. Es cierto que hay una franja de edad en la que se van, pero no ocurre sólo en Asturias, también en Madrid o en Barcelona. Velamos porque esa gente que sale luego vuelva y lo haga con experiencia. No hacemos un seguimiento como tal a no ser que nos lo pidan expresamente, tanto para irse, por temas fiscales y administrativos en destino, como para volver, para acompañarles en el proceso.

– De eso va el Plan RetornAs.
– Sí, es un trabajo integral del Gobierno de Asturias y de la sociedad asturiana, que supone renovar nuestro compromiso con el retorno y hacer efectivo ese derecho de las personas. Contempla cuatro ejes de actuación desde la Oficina del Retorno, que es un eje en sí misma, hasta el asesoramiento, la comunicación, el emprendimiento, el asesoramiento laboral, etcétera.

– Es una apuesta ambiciosa para un reto enorme.
– Sí, y me gusta destacar que hemos contado con la sociedad asturiana en un sentido muy amplio para elaborarlo. Tanto con asociaciones de retornados como con Compromiso Asturias XXI, la Universidad, el ministerio, las empresas, las cámaras de comercio… Ha habido mucha participación y, sobre todo, nos han trasladado que se sienten muy reconocidos en el plan, ven en el plan las medidas que han propuesto.

– Habla de cuatro ejes…
– Sí, son cuatro en los que se distribuyen 33 medidas con un horizonte temporal hasta 2027…

– ¿A sólo dos años vista?
– Sí, pero es que realmente la realidad migratoria de hoy no es la misma que la de 2023. Es bueno, y lleva ya una temporalización de evaluación, pararnos en 2027, ver si lo estamos haciendo bien y en qué podemos actualizarlo, porque si algo tenemos claro es que los movimientos migratorios responden a las realidades sociales, y éstas son cambiantes. Lo que hoy se necesita y lo que se necesitará en 2027 puede ser muy distinto.

– Hoy plantean oficinas del retorno móviles. ¿Para qué?
– Para llevarlas por todos los concejos y acercarnos más a la gente que acaba de llegar a Asturias y sus necesidades. Un ejemplo: algunos no pueden desplazarse por algo tan básico como que no tienen aún el carnet homologado. Trabajamos en la figura del emigrante con voluntad de retorno, que va a ser un registro para que la gente que no ha vuelto aún reciba el asesoramiento exactamente igual que quienes ya están aquí.

– ¿Cómo?
– Las ayudas son para quienes se empadronan con un compromiso de permanencia de dos años. Pero si tienen claro que quieren volver, a través de esa figura iniciamos ya el procedimiento y, cuando lo tengas todo listo, se asientan en Asturias. También trabajamos con las empresas para tener un sello de firmas que apoyen activamente el retorno y la integración de trabajadores. Organizamos ferias y foros de empleo, yendo a buscar profesionales en origen. Vemos las necesidades de formación, la disponibilidad en origen y los perfiles que tenemos allí, y lo emparejamos con las necesidades de las empresas asturianas.

– ¿Hay un objetivo de retorno, en cifras?
– No. Es más, a veces frenamos los retornos cuando vemos que esa persona no viene con todas las garantías. No queremos que malvivan allí y que vengan a malvivir aquí. Queremos que quien venga tenga una vida digna aquí y que sea un retorno viable y acogedor, con oportunidades.

 


Foto: La directora general, en la biblioteca del museo de Porrúa. / O. Villa

«Un 14% de nuestra población está viviendo en el exterior»

– Usted ha conocido a fondo a la comunidad asturiana en Latinoamérica en estos dos años. ¿Qué es lo que más le sorprende?
– No me esperaba el profundo sentimiento hacia Asturias que mantienen. Ir a un lugar remoto de Argentina y ver que tocan la gaita exactamente igual que aquí, con el mismo sentimiento. Y también su agradecimiento. En estos dos años hemos trabajado intensamente en reforzar esos vínculos, y que aquellos que deciden continuar fuera de Asturias sientan que pueden seguir contribuyendo al progreso de Asturias y siendo una parte activa de eso. Para mí, que soy hija y nieta de migrantes, es muy emocionante ponerle cara, nombre y apellidos a las historias de emigrantes.

– Aún así, participan poco en las elecciones autonómicas.
– Bueno, la eliminación del voto rogado es un avance. Y la participación ha subido. Estamos por encima de la participación de los emigrantes de Galicia. Intentamos que los asturianos en el exterior conozcan que tienen ese derecho y que lo puedan ejercer con todas las garantías.

– El presidente Adrián Barbón, hace dos años, dijo que se creará una circunscripción para los asturianos en el exterior, aunque no dejó claro cómo se va a hacer. ¿Hay avances?
– Lo que proponemos es buscar una forma en la que estén representados, ya veremos si en la forma de circunscripción exterior, porque es una decisión que no es sólo nuestra. Tiene que pasar todo el trámite parlamentario. Esto lo planteamos porque hablamos de que un 14% de nuestra población está en el exterior, y queremos responder a una reivindicación suya de tener una mayor representación.

– ¿Ese 14% es todo primera generación?
– No, son todos los que tienen reconocida su relación administrativa con Asturias. Unas 148.000 personas. Y todos los días crece, porque con la Ley de Memoria Democrática hay gente que recuerda que sus abuelos eran de aquí y que no pudieron volver. Y hay un sentimiento y un deseo de reparación y de homenaje a sus mayores.