Historia. Se remonta al siglo XVI, un periodo clave en el que se erigió bajo el estilo renacentista, aunque fue incorporando toques barrocos a lo largo de las décadas

SORAYA PÉREZ

La Iglesia de San Nicolás de Bari, enclavada en el concejo de Ribera de Arriba, es mucho más que un simple lugar de culto; es un monumento histórico cuya belleza arquitectónica y profunda carga cultural la han hecho merecedora de ser catalogada como Bien de Interés Cultural. Su historia se remonta al siglo XVI, un periodo clave en el que se erigió bajo el estilo renacentista, aunque, como suele ocurrir con los edificios con tanta vida, ha ido incorporando toques barrocos a lo largo de las décadas, especialmente en sus intervenciones más recientes.

Si bien su fachada puede parecer sobria a primera vista, la verdadera joya de San Nicolás se encuentra en su interior. Lo más destacado es, sin duda, su imponente retablo mayor. Esta obra, realizada en madera tallada y con el estilo característico del Barroco, domina el espacio y es un testimonio del arte religioso que floreció en Asturias. Además de este magnífico retablo, la iglesia conserva elementos de gran antigüedad, como una pila bautismal que ha visto nacer y crecer a generaciones de vecinos de Teyego y alrededores.

La importancia de esta iglesia trasciende lo puramente artístico. San Nicolás de Bari es un punto neurálgico para la devoción local y regional. Está profundamente arraigada a las tradiciones del concejo y es el foco de importantes celebraciones. La festividad principal, el 6 de diciembre, día de su santo patrón, se vive con gran fervor, atrayendo a numerosos fieles que acuden a las misas solemnes y a las procesiones que recorren los alrededores. Además, la zona está envuelta en leyendas locales que hablan de apariciones del propio San Nicolás, lo que añade un misticismo especial al lugar.

Un entorno privilegiado
Otro factor que realza el valor de la iglesia es su entorno. Situada en una zona natural privilegiada de Asturias, ofrece un remanso de paz lejos del bullicio de la ciudad, pero con una accesibilidad excelente desde Oviedo. Este marco natural la convierte también en un punto de interés para quienes disfrutan del senderismo y las rutas al aire libre, haciendo de la visita a la iglesia una experiencia completa que combina patrimonio, fe y naturaleza.

En otras palabras, la Iglesia de San Nicolás de Bari es un pilar del patrimonio asturiano. Su antigüedad renacentista, su esplendor barroco en el retablo, su papel como centro de peregrinación y su catalogación como Bien de Interés Cultural confirman su valor incalculable para Ribera de Arriba y para toda la región. Para el alcalde Tomás Fernández Muñiz, este monumento religioso es uno de los grandes atractivos turísticos de este concejo, precisamente por el incalculable valor histórico que conserva.