Cabranes, La cooperativa asturiana, integrada por una decena de trabajadores, impulsa actividades divulgativas y un modelo de vida ligado al campo

SORAYA PÉREZ

En Santolaya de Cabranes, en pleno corazón rural asturiano, la cooperativa Kikiricoop lleva una década demostrando que es posible emprender desde el campo y vivir del campo. El proyecto nació en 2016 con una filosofía clara: crear empleo ligado al territorio y apostar por una producción alimentaria sostenible, ecológica y socialmente responsable.

Actualmente, la cooperativa está formada por alrededor de una decena de trabajadores entre socios, empleados fijos y personal eventual vinculado a los eventos de catering. Su actividad principal gira en torno a la transformación alimentaria y reúne iniciativas como Asturcilla, la conocida crema ecológica de cacao y avellanas, y un servicio de catering para eventos y colectividades. Además, Kikiricoop forma parte de la Cooperativa Agroecológica de Cabranes junto a otros proyectos rurales como Funginatur.

Más allá de la producción, el colectivo desarrolla actividades divulgativas y promocionales a lo largo del año con el objetivo de acercar el mundo rural y la agroecología a vecinos y visitantes. Entre ellas destacan las visitas guiadas mensuales al bosque de Funginatur y a las instalaciones de producción, donde muestran cómo elaboran sus productos y explican la importancia de apostar por una alimentación sostenible y de proximidad. A esto se suman varios eventos especiales y jornadas organizadas anualmente.

Sostenibilidad y compromiso
La filosofía de Kikiricoop pasa por fomentar una forma de vida ligada al entorno rural, defendiendo que el campo no solo es un lugar donde producir alimentos, sino también un espacio donde criar hijos, generar comunidad y desarrollar proyectos laborales dignos. Sus integrantes reivindican la necesidad de impulsar servicios, empleo y apoyo institucional para fijar población en las zonas rurales y garantizar su futuro.
Con una apuesta clara por la economía social, el consumo responsable y la sostenibilidad, Kikiricoop se ha convertido en uno de los ejemplos asturianos de emprendimiento rural alternativo y comprometido con el territorio.