JOSÉ MANUEL FERNÁNDEZ ‘CHAMI’. ALCALDE DE PEÑAMELLERA BAJA – 1.191 HABITANTES
«Mantener vivos los pueblos y el monte en uso evita incendios. Y las administraciones no hemos hecho los deberes en esto»

OCTAVIO VILLA

Panes (Peñamellera Baja). A José Manuel Fernández todo el oriente asturiano le conoce por ‘Chami’. Al igual que todos en el PP asturiano. Directo y claro, es alcalde de Peñamellera Baja desde 1998. Hoy también defiende los intereses de la España en riesgo demográfico en la correspondiente comisión del Senado. Porque de envejecimiento y vaciamiento rural sabe mucho, y cada día intenta aplicar soluciones.

– Defíname Peñamellera Baja.
– Como toda la zona rural de España, estamos en un proceso, que puede ser la mayor frustración de estos años, al no ser capaces de mantener la población, pese a que los servicios han mejorado sensiblemente en los pueblos y en la villa. Sanidad, educación, comunicaciones… Pero la gente joven, tras décadas en las que se promovía como éxito irse a la ciudad, se fue. El que se quedaba parecía que fracasaba. Estamos recogiendo los efectos de aquellos errores. Pero tengo esperanza, sobre todo en las zonas rurales del norte de España.

– ¿Por qué el norte?
– Tenemos agua, lo que en los próximos años va a ser aún más importante. Tenemos un paisaje magnífico, pero que también tiene montes y vegas fluviales, muy infrautilizados, con grandes posibilidades de futuro. No hay que olvidar que las vegas fueron el sustento de los pueblos, con huertas y agricultura, y ahora se dedican a pastizales en el mejor de los casos. En cuanto a los montes, falta una organización forestal acorde a las posibilidades que ofrece la madera. En cuanto a ganadería, las políticas erráticas del gobierno están haciendo desaparecer la reciella, que tanto bien hacía como ganado y en la limpieza del monte. Mantener gente en los pueblos y actividad en el monte es lo que evita los incendios. Además, ahora, que el turista importa tanto, hay que pensar en que le encanta hacerse fotos con el ganado, pero para eso, tiene que haber ganado. Y las administraciones, ahí, no hemos hecho los deberes.

– Por cierto, la vega de La Paraína tiene espacios aparentemente muy propicios para la agricultura. ¿Por qué no se han desarrollado aquí cultivos como los del Bajo Nalón?
– Durante años lo han intentado las mismas empresas del Bajo Nalón, que tienen explotaciones en Cantabria también. Llegan ahora ofertas de gente que tienen grandes plantaciones en lugares como Motril o Salobreña, que plantean o comprar, o alquilar a largo plazo, o ir a un porcentaje de la producción…

– ¿Y, con proyectos, no se avanza en agricultura de vega?
– Pasan varias cosas. A pesar de que ya hay concentración parcelaria, habría que agrupar parcelas, y muchas son de gente que no están aquí, o se dividen entre muchos herederos. Eso obstaculiza, tanto en terrenos como en casas. Quiero recordar que en Galicia se promueve poner plazos para activar los terrenos inactivos, con la Ley del Suelo gallega.

– ¿Hay reticencias?
– Es que ahora, por cuatro euros, para derechos de la PAC, las vegas están en manos quienes ni siquiera siembran maíz o alubias. Y desde fuera nos vienen ofreciendo plantaciones de cosas como aguacate, pera, melocotón, cultivos cuyas plantaciones se protegen contra las riadas y que no se ven afectados por las inundaciones, como sí le pasa al maíz o la faba. Hay mucho que hacer y muchas posibilidades.

– El ganadero no quiere cambiar terrenos de vega por otros.
– No, no le sienta bien. Son terrenos cómodos de trabajar, aunque con algunos cultivos serían más productivos. Hay que recordar que en los pueblos se tenían las vegas en mucha estima y que los vecinos pedían que se hicieran escolleras para no perder ni un metro cuadrado de vega. Quien tenía una parcela de vega, no es que fuera una familia rica, pero estaba muy bien. Los vecinos mayores nos decían que ‘algún día echaréis de menos las vegas’, y tenían mucha razón, pero las administraciones no hacemos lo suficiente.

– ¿Como qué?
– Hay que impulsar micropolígonos no contaminantes. Ahora mismo cualquier emprendedor que quiera poner una empresa de transformación se encuentra con falta de terreno para instalarse. Y el listado de trámites le quita las ganas de inmediato, porque sabe que tarda tres años. Desde la Administración se podría tener un micropolígono con doce naves preparadas para acoger a los emprendedores y ayudarles en la tramitación. Si estás en un pueblo tienes que tener algún beneficio fiscal y que te ayude a ser viable, por los gastos añadidos que no hay en Asipo o Silvota, por ejemplo. Hay que abandonar las líneas de ayuda, mantener las infraestructuras dignamente, no haciendo más paseos marítimos sin mantener dignamente lo que hay. Y si quieres hacer una apuesta por lo rural, además, hay nuevos yacimientos de empleo que si llevamos la banda ancha a todo el territorio se podrían desarrollar. Pero yo tengo seis pueblos sin cablear, me imagino lo que puede haber en el resto de Asturias y España. Se nos llena la boca de planes, pero sin acompañamiento financiero.

– Mucha teoría…
– Sí, llevamos 15 años hablando de reto demográfico y sabemos lo que hay que hacer. Se han perdido los fondos europeos que se suponían que eran para reactivar a los pequeños, no solo a las grandes empresas como Arcelor o Iberdrola. La digitalización ha hecho ganar mucho dinero a unos cuantos, los mismos listos que antes hacían carreteras. No se hace bien, sino sólo para captar las subvenciones.

– Vamos, que el reto demográfico no se afronta bien.
– Es que no se trata de buscar nuevos pobladores, sino de garantizar el relevo generacional.

– Cierto, hablaba usted antes del cierre de la panadería de Santillán, en Amieva.
– Es buen ejemplo. Era el centro social del pueblo, quien repartía fármacos y hasta paquetes de Amazon.
Unir concejos

– ¿Tiene sentido que las dos Peñamelleras sigan siendo dos concejos independientes?
– Las grandes dificultades de los pequeños son en la gestión. No tenemos capacidad económica para contratar todo el personal que necesitamos. Yo tengo 50 empleados. No hay capacidad para mantener esa estructura. Yo iría a algo más ambicioso que los actuales concejos. Creo que Llanes, Ribadedeva, las Peñamelleras y Cabrales, que eran el partido judicial, podrían ser un único concejo, con un equipo potente de habilitados nacionales y en cada municipio, para no perder su identidad, un registro con dos personas, antes de que todo sea digital, que queda mucho por recorrer para eso. Antes de inventos, hay que unificar servicios sin perder la identidad, pero vamos en sentido contrario: nos hemos cargado la mancomunidad, que daba los servicios de agua, basura, servicios sociales, compra de materiales… El cinco de septiembre será el último paso para disolverla con el último pleno. Lo último que tuvo era la promoción turística, que a los pequeños nos venía de cine.

– ¿Qué peso tiene la cercanía de Unquera y San Vicente?
– Nuestros recursos turísticos son los de Cantabria. Y nuestros servicios, hay un pacto sanitario para usar los hospitales de Cantabria. La gente al cine va a Santander. En ese sentido es todo positivo, todo suma. En Unquera han hecho una apuesta por vivienda social que a nosotros nos ha hecho mucho daño, porque en Asturias no se hizo. Entre Unquera y Sanvi hicieron un polígono al que vamos para todo. Se nos ha ido mucha gente a esa zona de Cantabria.

– Amieva, Ponga o Cangas de Onís envidian la obra que se está haciendo en La Hermida, entre Panes y Potes…
– Bueno, se tardó cuarenta años en tramitar lo de La Hermida. Yo hace 26 que tomé ya acuerdos plenarios sobre ese proyecto que se presentó. Para nosotros la salida a Madrid era por Cervera de Pisuerga. Ahora vamos por Torrelavega y Reinosa. Sin peaje.

– Sé que tiene una satisfacción especial con la puesta en marcha de la residencia de la tercera edad.
– Son dos millones la primera fase. El proyecto es de tres, y además, su equipamiento y urbanización exterior. Lo iniciamos hace unos años. Años atrás no nos lo planteábamos, no se podía hacer en cada pueblo. Con la pandemia se demostró que, cuanto más pequeños sean los centros, mejor se manejan. Se cambió la legislación para un modelo, el ‘Cuidas’, con solución habitacional y un servicio de transporte que va a buscar a los pueblos a quienes quieran usarlo como centro de día y lleva el catering y la medicación a quien quiera quedarse en su pueblo. Quien pueda dormir en su casa lo prefiere, por supuesto. Tenemos toda la ilusión puesta en este proyecto. Es un tema central para lo que queda de legislatura, y es en una competencia impropia ¿eh?

– De eso se quejan muchos alcaldes.
– Es que nuestros interventores ponen inconvenientes a dedicar un euro a competencias impropias, con lógica.
El riesgo de los fondos

– Y usted alerta de que los fondos de recuperación deberían enfocarse mejor…
– Nosotros hemos ido a todas las líneas que había, y esto nos genera problemas de gestión importantes, porque somos muy pequeños para unos fondos que tienen una gestión difícil, además de que las empresas que pueden hacer las obras son pocas y están saturadas. Hemos ido a todo lo que se movía. Le pregunté al ministro en el Senado: Buena parte de las obras que tienen que estar acabadas para 2026 no podrán acabarse, así que a ver si lo que se habilitó como solución va a ser la ruina de algunos municipios, porque todo va cofinanciado con créditos. Muchos ayuntamientos pequeños han ido a problemas, por ejemplo porque el IVA no es financiable. Y quiero añadir que si el Gobierno del Principado cumpliese su labor como Diputación, al ser uniprovincial, no sería malo, porque cubriría la gestión de las basuras, del agua, etcétera. Pero no, aquí es al revés, el Principado cada día te delega algo, te da un dinero y toda la responsabilidad, como con los telecentros. Y los concejos pequeños, como dije, no siempre tienen capacidad para asumirlo todo.

 

SU LUGAR ESPECIAL

Cuñaba
‘Chami’ no lo duda. Cuando se le pide ir a un lugar especial, el alcalde (de camisa blanca) piensa en Cuñaba, un pueblo que enseña con orgullo por la propia belleza del entorno, de la localidad y sus casas y calles empedradas (fue difícil convencer a algunos vecinos de quitar el revoque y dejar la piedra vista) y de atractivos como la ‘casa del inquisidor’ o el bar ‘Casa Sánchez’. Los vecinos saludan al alcalde y de inmediato le muestran –como hace aquí el regidor de pastos– algunos caminos que precisan una reparación, un desbroce, una señalización… La tarea es siempre infinita en los pueblos, el buen trato con los vecinos también lo es.