Foto: Desireé, Ana y Lino, usuarios de la Fundación EDES y de la Asociación Fraternidad, con los ponentes, cargos polÍticos, representantes de las oenegés, de la red Reader y de la Caja Rural. / O. Villa

La directora general de Desarrollo Rural subraya que «no todo es apoyar a la industria, también hay que crear mejores condiciones sociales»

OCTAVIO VILLA

Tapia de Casariego. El Auditorio de la Casa de Cultura de Tapia de Casariego fue el escenario, el pasado miércoles, de una jornada del programa de celebración de los 25 primeros años de actividad de la Red Asturiana de Desarrollo Rural (Reader) que resultó especialmente ilustrativa sobre el papel de la red en la generación de unas condiciones en el entorno rural de Asturias que permitan la reversión, a medio y largo plazo, del grave declive demográfico y socioeconómico del campo asturiano. Lo definió con claridad la directora general de Desarrollo Rural del Principado, Begoña López, tras finalizar la jornada: «Con aportaciones como las de hoy queda claro que no todo es apoyar a la industria y los emprendedores, que por supuesto es básico, pero también hay que crear mejores condiciones sociales en el entorno rural. Y en esto tiene mucho que decir la red Reader con los fondos Leader», de los que destacó que «el Principado es la región en la que se aplica una mayor proporción de los fondos europeos para el Leader, un 25% del total, mientras que la media nacional es del 8% y el mínimo legal, el 5%».

La jornada, de hecho, versaba sobre el desarrollo social participativo y la generación de «territorios inclusivos» para las personas con diversidad funcional. Y una idea, tal vez la principal, que se quiso matizar desde el inicio es que las aportaciones (subvenciones) para las acciones de inclusión social de este colectivo no son «inversión no productiva», como se las denomina en el lenguaje administrativo, sino que suponen una condición indispensable para generar un entorno social saludable, en el que las personas quieran desarrollar sus proyectos de vida, una idea en la que centró su intervención inicial el presidente de la red y alcalde de Somiedo, Belarmino Fernández.

Iniciativa comunitaria
En ese sentido se expresó la que fuese gerente del Centro de Desarrollo (Ceder) de la comarca Oscos-Eo, Ana Suárez Guzmán, que destacó que ese espíritu, el del desarrollo social participativo, ya estaba presente en los principios de la Unión Europea en los años 90 del siglo pasado y que fue precisamente la comarca Óscos-Eo la que en Asturias fue pionera en aplicar las iniciativas comunitarias para proyectos subvencionables.

Anotó Suárez, además, lo importante que es «conocer las iniciativas de otros territorios aplicables al nuestro, y en esto ayudan mucho los Grupos de Desarrollo Rural, para la implantación de proyectos que, ayuntamiento por ayuntamiento, sería muy complicado gestionar».

Pero, más allá de lo comunitario, la jornada se centró en la inclusividad para personas con diversidad funcional. En una interesante mesa de debate gestionada por Juan Antonio Lázaro, gerente de la red Reader, intervinieron tres perfectas conocedoras de la situación de las personas con diversidad funcional en el entorno rural: Mayca Collado, de la Asociación Fraternidad; Laura Fuentes Santamarina de la Fundación EDES, y Josefa Suárez, de la Asociación Gandulín.

Las tres reivindicaron la misma idea que Belarmino Fernández: «Invertir en inclusión social no es un gasto, sino que supone fomentar el futuro de la zona rural», según expresó Mayca Collado, que añadió que «esos proyectos se convierten en apoyos efectivos para que estas personas puedan tener las vidas plenas a las que tienen tanto derecho como cualquier otro. Y esto fortalece el tejido social».

CLAVES DEL DISEÑO DE TERRITORIOS INCLUSIVOS
1. Implicación de toda la comunidad. En zona rural, más sencilla por el conocimiento mutuo. Hay que fomentar la sensibilización social.
2. Coordinación de las administraciones, contando con los limitados medios de los concejos.
3. Derechos. Las personas tienen los mismos al margen del territorio en el que vivan.
4. Accesibilidad universal. El Principado plantea conseguirla a cinco años vista.
5. Apoyo a las familias para que todos sus miembros puedan desarrollar vidas plenas.
6. Cambiar el paradigma, de la lógica asistencial a la de fomentar el desarrollo personal.
7. Agilidad. Muchos casos no pueden esperar al ritmo pausado de la tramitación administrativa.
8. Asociacionismo. Hay que facilitar desde la legalidad la creación de asociaciones .
9. Vida personal. Las personas con diversidad deben poder desarrollar un proyecto de vida, con formación, autonomía y dignidad.
10. Distancia física. En zona rural, la dispersión de la población genera más dificultades.

 

Laura Fuentes dio también una clave de en qué medida ha mejorado la vida de las personas con diversidad, ya que antes de la creación de las tres asociaciones «no contaban en el territorio con un recurso para su incorporación laboral», algo que cambió profundamente tras la incorporación de la Finca El Cabillón, en el interior del concejo de Tapia «para generar empleo directo, además de atención específica a la discapacidad intelectual y, ahora, a la psicosocial».

De EDES, precisamente, destacó Lázaro que gracias a su acción «todos sus alumnos pueden ser protagonistas de su proyecto de vida», en tanto que con Fraternidad «se fomenta la inclusividad en toda la sociedad» y Gandulín «facilita la comunicación de personas que no pueden usar los canales habituales».

El efecto de los fondos Leader
Expusieron también las tres expertas algunos de los efectos positivos que contar con el apoyo del programa Leader han supuesto en sus respectivas asociaciones. Así, Josefa Suárez destacó que «nos ayudó a comprar los comunicadores, cuyos precios van de los 300 a los 5.000 euros. Gracias al Leader, estos niños se pueden comunicar», aunque, como indicó otro miembro de Gandulín, «el trámite administrativo resulta muy laborioso y adelantar el dinero se nos hizo muy difícil».

Aquí introdujo Lázaro un apunte que a las asociaciones les resultó muy interesante: «Caja Rural de Asturias tiene una línea para adelantar hasta el 90% de esas ayudas, en el momento en que se aprueban, con un coste bajísimo».

Mayca Collado quiso romper una lanza por «las compañeras del Leader, que son muy amables y nos ayudan mucho», a la par que las ayudas «son imprescindibles para la financiación de nuestros proyectos y para mantener las iniciativas en el tiempo», así como a «apoyar a las familias para evitarles parte de su sobrecarga».

Laura Fuentes también señaló que las ayudas «permiten atajar los efectos negativos de la dispersión de la población y las distancias en el medio rural», y finalizó su intervención con dos frases que resumen bien la jornada: «Tenemos que fomentar que las personas con discapacidad participen en las decisiones que se toman en las asociaciones» y, dirigiéndose a todos los asistentes y a la sociedad en general, añadió que «vuestra mirada nos hace más o menos inclusivos a todos, pero las oportunidades las tenéis que crear vosotros».

«Se hacen parques para perros, que está muy bien, pero no para niños con necesidades especiales»

Tapia de Casariego. La jornada tuvo momentos realmente emotivos, en los que la humanidad de todos los presentes hizo que empatizasen con la situación personal de la presidenta de la Asociación Gandulín, Josefa Suárez Rey. En un momento dado, explicaba las virtudes de los nuevos equipos comunicadores, cuya tecnología y programación permiten que personas que han sufrido un ictus, o con diversidad funcional incapacitante para la comunicación directa, por ejemplo «puedan comunicarse». Y puso el ejemplo de su hijo, recientemente fallecido. Era un joven de 16 años con un 97% de diversidad funcional reconocida y que no había podido comunicarse con sus padres hasta «seis meses antes de fallecer. Pudo por fin hablar con nosotros, y la primera palabra que nos dijo fue ‘soy feliz’», explicó, con las lágrimas a flor de piel, Josefa Suárez.

El desarrollo de la jornada, tras ese momento en el que todos se pusieron en la piel de esa madre, de esos padres, ganó en cuanto a que todos entendiesen, más allá de derechos, obligaciones y tramitaciones administrativas, de qué se estaba hablando.

Más aún cuando la propia Josefa Suárez puso un magnífico ejemplo de las contradicciones de nuestra sociedad, en la que «se hacen parques para perros, que está muy bien, pero no para niños con necesidades especiales», indicó, y eso que –tirando ligeramente de ironía– «en Navia somos afortunados, tenemos un columpio adaptado en la capital». Uno.

Recogió la propuesta implícita el jefe de servicio de Desarrollo Rural de la Consejería de Medio Rural, Ignacio García Pérez, que indicó que esos parques adaptados suponen «el tipo de proyecto disruptivo que mejora la sociedad y merece la subvención de los Leader».