GEMMA ÁLVAREZ. ALCALDESA DE IBIAS – 1.101 HABITANTES
«¿Interesa recuperar los bienes etnográficos? Por supuesto, pero el Suroccidente no es Asturias para el Principado»

OCTAVIO VILLA

San Antolín de Ibias. En el extremo suroccidental de Asturias, Ibias esconde un particular concepto del Paraíso Natural. Ganadero y viticultor, el concejo tuvo un momento de intensa actividad económica con la minería. Pero pasar de rozar los 3.000 habitantes a apenas 1.100 en unos pocos años supone un desafío casi extremo, al que hace frente ahora el equipo de Gemma Álvarez.

– Con el final de la minería, Ibias y Degaña han visto bajar su población a un tercio de la de los años 90
– En Ibias se reabrió una de las minas en 2018, y se nota mucho, aunque no llegue a generar tanto impacto económico, porque no toda la gente se queda a vivir, y eso se nota mucho. En zonas como esta, que 12 puestos de trabajo supongan 12 familias viviendo aquí se nota mucho. Implican un colegio abierto, un supermercado abierto… En mi generación, la de los hijos de mineros, se nota una barbaridad, porque nos tocó ia a estudiar al centro de la región. Pero sigo pensando que la minería de Ibias y Cangas, por el tipo de carbón que tenemos (antracita premium) aún tiene mucha proyección. Es un tipo de carbón que tiene muy poco porcentaje y cenizas y al usarlo en la siderurgia reduce mucho las emisiones y endurece mucho el acero y es el único que hace eso con el acero.

– También relacionado con el carbono. La recaptación de CO2, con las masas de bosque que hay aquí, puede ser muy importante en cuanto a ingresos
– A ver, la particularidad de los montes de aquí es que son vecinales en mano común, un tipo de montes privados con derechos para las casas ‘con humo’ (vecinos que viven permanentemente en los pueblos). La mitad de los montes de Ibias tienen un convenio de gestión con el Principado, como todos los que se quemaron este verano. Los gestiona por completo el Principado, y los que no tienen ese convenio los gestionan las juntas de montes, que son de los propios vecinos. Entonces firmaron contratos con empresas privadas, como se hizo en Grandas con Repsol o lo que tenemos aquí, en Villar, con Caja Rural. Y les están generando mucho dinero, que se destina a inversiones en el propio pueblo, como la mejora de bocas de riego, la traída de aguas, la mejora de caminos… El monte genera un dinero, pero lo genera para mejorar el pueblo. Lo que no puede ser es lo que pasó en algunos pueblos, en los que el Principado sacó la madera por la pista del pueblo, ésta quedó destrozada, y ahora quien se tiene que hacer responsable es el Ayuntamiento. Y los montes que gestiona el Principado no dan buenos resultados.

– ¿Por qué?
– Porque no está moviendo la recaptación del CO2. Yo llevo años pidiéndolo y lo están estudiando y lo siguen estudiando. Yo no hablo de lanzarse, pero si tengo pueblos que están generando al año 10, 20 ó 30.000 euros, ¿por qué los pueblos que tienen gestión con el Principado no pueden generar ese dinero? Más aún cuando el 25% de ese dinero va a ser para el Principado. ¿Tanto tiempo le lleva a la parte pública estudiarlo, cuando la privada ya lo tiene todo rodando y en Galicia, donde son todo montes vecinales, ya lo tienen muy desarrollado y llevan años con esto?

– Igual hay que actualizar urgentemente la Ley de Montes. Simplificar los modelos de propiedad y de aprovechamiento
– Bueno, eso lo tengo clarísimo. Sí, sí, sí. La ley de Asturias es de los 70 o por ahí, con una actualización de 2004.

– ¿Y qué priorizaría en esa ley?
– La obligación de que el propietario desbroce sus fincas. Yo veo cómo funciona aquí al lado, en Galicia. Las carreteras no pueden tener los pinos pegados. En carreteras y pistas estrechas, si los pinos están pegados a la calzada, no funcionan de cortafuegos. Las fincas tienen que estar limpias de maleza. La Guardería Forestal tiene la obligación de inspeccionar todas las fincas, pero deberia hacerse con lógica. No hacen falta 150 metros de distancia a las casas, pero sí un márgen perimetral de unos 50 que tiene que estar limpio sí o sí. Y si los propietarios no lo limpian, que lo limpie la Administración y se lo cobre, con una multa, un porcentaje y ya verías cómo iba a funcionar.

– Sin duda, pero aquí hay mucho pueblo abandonado. Con los propietarios muy lejos o, incluso, desconocidos
– Para mí, la salvación de los pueblos sería la obligatoriedad de las concentraciones parcelarias. Precisamente, cuanto más difícil es el terreno más beneficiosa es la concentración. Te dan todos los papeles de las casas y las fincas. Un ejemplo, en el pueblo de mi madre lo lleva ahora todo un vecino que vive allí. Y cuando quieren venir ganaderos de Cangas, de Fonsagrada o de Navia de Suarna, no van a llevar una finca en cada lado, sino terrenos en los que realmente les interese meter el ganado, y los pueblos van a estar limpios. Si no se concentran las fincas, los herederos no saben ni dónde están, ni se hacen cargo de ellas. Para mí, una de las salvaciones de los pueblos es la concentración parcelaria, pese a que tienen muchas resistencias.
Patrimonio etnográfico

– Dicen los apicultores que los montes de Ibias esconden la mayor cantidad de cortines de Asturias. ¿Son recuperables?
– Estos años salen líneas de subvención para conservar el patrimonio etnográfico de toda Asturias de unos 100.000 euros. Es, más bien, poco. Y aunque los dueños quieran recuperarlos, las bases son tan limitantes que es muy difícil acreditar la propiedad cuando el cortín está en medio de un monte vecinal. ¿Sería interesante? Por supuesto, es muy nuestro, pero lo que pasa es que el Suroccidente no es Asturias para el Principado.

– ¡Uy! Explíqueme eso
– Se supone que tenemos un presidente de todos los asturianos, ¿no? Pues, desde luego,lleva seis años en los que ha sido de los ayuntamientos socialistas, y no de todos. ¿Dónde están las inmersiones? ¿Dónde está la política aplicada al territorio?

– Pues el presidente siempre pone el colegio de Tormaleo, que se mantuvo abierto con tres o cuatro alumnos, como ejemplo de compromiso con la Asturias rural
– Bueno, con un profesor y otras dos a media jornada que se reparten entre San Antolín y Tormaleo. Para los Ayuntamientos pequeños, los colegios on un gasto muy grande. Pero el termómetro de la vida en los pueblos son los colegios. Nosotrros cada año hacemos proyectos para intentar atraer familias, y en el colegio de Tormaleo ahora tenemos 10 niños, así que algo habremos hecho bien. Y ahí el Principado sí respondió, manteniendo el colegio aquel año que lo podían haber cerrado, aunque algo tuvo que ver la presión que estábamos ejerciendo desde Ibias.

– Bueno, y no me dirá que las Escuelinas son una mala apuesta, ¿no?
– En Galicia han optado por un modelo que yo creo mejor y con el que llevan más tiempo, que deberíamos adaptar aquí. Allí, si tienes un pueblo, o dos tres pueblos que tengan tres o cuatro niños de cero a tres, lo que hacen es contratar a una de las madres, o a otra persona, para que los cuide en su casa, en su entorno, para que los niños estén juntos y durante esas horas estén cuidados, y que el resto de familias puedan trabajar sin necesidad de hacer toda esa inversión que requiere una escuelina. Y eso lo hacen con las personas mayores también. Una de los mejores servicios que damos es el de ayuda a domicilio de las asistentes. ¿Por qué? Porque así los mayores están en su casa y les controlas y sabes cómo están. La mayoría de los mayores quieren estar en su entorno habitual, no en una residencia.

– Algo que se recupera en Ibias es la viticultura
– Nunca se perdió, aunque no estaba profesionalizada. Aquí cada casa tenía su bodega, y se destinaban los suelos más pedregosos, porque el resto eran para otros cultivos y ganadería. Ahora se aprovechan las fincas buenas, y se están haciendo vinos blancos espectaculares, que no tienen que envidiar a ninguno de España.

 

SU LUGAR ESPECIAL

En Ferreira
Bajo una parra repleta de uvas en sazón (la foto se tomó en septiembre), la alcaldesa rememora la niña que fue en la casa familiar materna. Desde Ferreira, tras una subida por una pista retorcida en la que cruzarse con otro vehículo es un problema, se toca el cielo de Ibias y se ve medio concejo. Esta vez, al fondo se veían bosques quemados en verano, aunque también se percibía que los cortafuegos actuaron mejor en Ibias que en otros lares.