Inversiones. El mercado global presiona, las normativas europeas evolucionan y los recursos marinos exigen una gestión más moderna

SORAYA PÉREZ

Las costas asturianas llevan siglos siendo testigo de una historia escrita con sal, esfuerzo y sacrificio. Hoy, esa historia enfrenta uno de sus capítulos más decisivos: la modernización de un sector que busca sobrevivir, crecer y, sobre todo, enamorar a las nuevas generaciones.

El mar Cantábrico no es un lugar fácil. Sus aguas bravas, sus madrugadas interminables y sus temporales impredecibles han forjado durante generaciones a los pescadores asturianos, hombres y mujeres de carácter duro y corazón grande. Pero el tiempo cambia, las condiciones cambian, y el sector pesquero del Principado de Asturias sabe que adaptarse no es una opción, sino «una necesidad urgente». Con una inversión de alrededor de 10,2 millones de euros, la Dirección General de Pesca ha puesto en marcha este año un ambicioso conjunto de líneas de actuación que apuntan a «transformar el futuro de la pesca asturiana desde sus cimientos».

El primer pilar de esta transformación es la defensa activa de los intereses del sector. La Dirección General de Pesca trabaja sin descanso para mejorar «la distribución de las posibilidades de pesca y garantizar que la flota asturiana pueda seguir siendo rentable». No es una tarea sencilla: el mercado global presiona, las normativas europeas evolucionan y los recursos marinos exigen una gestión cada vez más cuidadosa y moderna.

Para ello, se han diseñado planes de explotación «en cohesión con el propio sector y con el conocimiento científico más riguroso». El objetivo del Principado es claro: «que sostenibilidad y viabilidad económica no sean conceptos enfrentados, sino aliados». Especialmente con la pesca artesanal, ese modelo de pesca tradicional, que define la identidad asturiana, esta filosofía cobra una importancia especial.

Lucha contra el furtivismo
El mar también necesita ser cuidado. Por eso, otra de las apuestas fundamentales del Principado este 2026 es «el refuerzo del control de la actividad pesquera y la lucha decidida contra el furtivismo». Modernizar los sistemas de vigilancia y seguimiento no sólo protege los recursos marinos, sino que garantiza que quienes trabajan honestamente en el sector no se vean perjudicados por quienes no respetan las reglas.

Paralelamente, el Centro de Experimentación Pesquera se convierte en un actor clave de esta transformación. La investigación científica aplicada deja de ser algo abstracto y se pone al servicio directo del sector: «Las decisiones sobre qué pescar, cuándo y cómo, deben basarse en datos reales, contrastados, rigurosos». Porque un sector que apuesta por el conocimiento es un sector que apuesta por su propio futuro.

Asturias tiene un tesoro en sus lonjas: un producto fresco, de cercanía, de calidad excepcional. Pero ese tesoro no siempre llega al consumidor con el valor que merece. Frente a la avalancha de importaciones que inundan los mercados, el pescado asturiano necesita diferenciarse, y eso es exactamente lo que se propone esta línea de actuación.

Se fomenta «la trazabilidad del producto», para que quien compra un bonito o una merluza en cualquier mercado asturiano sepa exactamente de dónde viene y en qué condiciones se capturó. «Se apoya el desarrollo de marcas de calidad y las cadenas cortas de comercialización», acortando la distancia entre el pescador y el consumidor. Las organizaciones de productores ganan protagonismo, «porque un sector unido y organizado negocia mejor, vende mejor y vive mejor», explican.

Barcos nuevos y modernos
Quizás la línea de actuación más visible y más emocionante es la apuesta por «la modernización de la flota y las infraestructuras pesqueras». Porque no se puede pedir a nadie, y menos a un joven, que se suba a un barco viejo, inseguro y poco eficiente cuando el mundo avanza hacia otras formas de trabajar.

La renovación de las embarcaciones no es solo una cuestión de imagen. Es seguridad para quien trabaja a bordo. Es eficiencia energética en un momento en que los costes del combustible pueden hacer o deshacer la rentabilidad de una campaña. Es confort y condiciones laborales dignas para quienes pasan días enteros en el mar. Y es también sostenibilidad, porque una flota moderna «contamina menos y se adapta mejor a los retos climáticos que ya están aquí».

Además, se apoya de manera específica el inicio de la actividad pesquera, facilitando la adquisición de una primera embarcación a quienes quieren incorporarse al sector. Un gesto pequeño en apariencia, pero enorme en lo que significa: la puerta de entrada a una profesión que durante demasiado tiempo ha visto cómo se cerraba para los más jóvenes.

«La inversión en puertos, lonjas y equipamientos completa este esfuerzo modernizador». Un sector pesquero competitivo necesita infraestructuras a la altura, y Asturias está decidida a tenerlas.
Además, desde el año pasado la Dirección General de Pesca impulsa la modernización, la eficiencia y la digitalización del sector pesquero con 32,7 millones procedentes del Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (Fempa), cuya prioridad es el fomento de una actividad responsable y sostenible. El Fempa recoge las nuevas líneas políticas de la Unión Europea para el sector hasta el 2027. El organismo supranacional recoge cuatro prioridades para los próximos años: fomentar la pesca sostenible y la recuperación y conservación de los recursos; impulsar las actividades sostenibles de acuicultura, así como la transformación y comercialización de productos procedentes de cultivo y pesca, contribuyendo a la seguridad alimentaria, favorecer una economía azul sostenible en las zonas costeras, insulares e interiores e impulsar el desarrollo de las comunidades pesqueras y acuícolas y reforzar la gobernanza internacional de mares y océanos y facilitar que sean seguros y se mantengan protegidos, limpios y gestionados de manera sostenible.

Pero, aunque todas estas iniciativas e inversiones se hicieran, la realidad es que el sector pesquero necesita relevo generacional. Sin los jóvenes, y sin nuevas caras, el sector está condenado a desaparecer. Es aquí donde llegamos al corazón de todo. A la pregunta que desvela a muchos en el sector: ¿quién va a pescar mañana?.

La pesca asturiana, como la de toda España, enfrenta un envejecimiento preocupante de su flota humana. Los jóvenes no se sienten atraídos por una actividad que asocian «a sacrificio extremo, condiciones duras y futuro incierto». Y eso hay que cambiarlo, porque el mar necesita gente joven, con energía, con ideas nuevas, y con ganas de innovar.

La formación es el arma más poderosa para lograrlo. El Principado impulsa «el acceso a titulaciones profesionales, la acreditación de competencias adquiridas por la experiencia de años en el mar, y la formación continua adaptada a la realidad del trabajo en la mar». No se trata de una formación rígida y desconectada de la realidad, sino de una formación viva, práctica y pensada para quien ya sabe lo que es levantarse antes del amanecer y salir a faenar.

Una esperanza
Hacer de la pesca una actividad atractiva para los jóvenes es, sin duda, el objetivo más ambicioso y más necesario de todos. Porque si los jóvenes no vienen, no hay futuro. Pero si encuentran un sector moderno, seguro, tecnológico, bien pagado y con identidad propia, pueden enamorarse del mar exactamente igual que lo hicieron sus abuelos. Sólo que con mejores herramientas.

El sector pesquero asturiano está en un momento de encrucijada, pero también de esperanza. La inversión del Principado, la apuesta por la ciencia, la modernización de la flota, la puesta en valor del producto y, sobre todo, la apuesta decidida por el relevo generacional dibujan un horizonte más claro.

El mar Cantábrico seguirá siendo bravo. Pero quienes se adentren en él encontrarán, cada vez más, un sector más preparado para recibirlos, apoyarlos y hacerlos parte de una historia que merece continuar.

LAS OPORTUNIDADES DEL SECTOR PESQUERO

– Flota moderna. El crecimiento de la acuicultura y la modernización de los barcos
– Empleo. El sector genera empleo directo e indirecto en zonas costeras asturianas.
– Tecnología. Hoy en día los barcos están más desarrollados digitalmente.

LAS CARENCIAS DEL SECTOR PESQUERO

– Burocracia. Los representantes del sector pesquero reclaman menos burocracia.
– Relevo generacional. Uno de los mayores desafíos del sector es la falta de relevo generacional.
– Cuotas pesqueras. Las limitaciones impuestas a través de las cuotas de pesca afectan al sector.