Iniciativas. El centro combina educación, empleo y acción social para combatir la despoblación y fortalecer el desarrollo rural en el concejo de Piloña
SORAYA PÉREZ
El Centro de Formación El Prial, situado en Infiesto, en el concejo de Piloña, se ha convertido en una referencia del desarrollo rural y de la formación profesional en el oriente de Asturias. Su origen se remonta al año 1975, cuando nació como una iniciativa social destinada a ofrecer oportunidades educativas y laborales a la juventud del medio rural, especialmente en un contexto marcado por la emigración y la falta de empleo especializado.
Desde sus inicios, El Prial apostó por una formación muy ligada al territorio y a los recursos tradicionales de la comarca. Su especialidad principal ha sido la formación profesional en madera y mueble, un sector con gran tradición artesanal e industrial en Asturias. A través de ciclos formativos y programas de empleo, el centro ha preparado a cientos de jóvenes en carpintería, diseño y fabricación de mobiliario, facilitando así su inserción laboral y contribuyendo a mantener vivo un oficio histórico.
Sin embargo, la labor de El Prial va mucho más allá de la enseñanza. La entidad funciona también como un centro de desarrollo rural que impulsa proyectos comunitarios, iniciativas sociales y actividades de participación ciudadana. Entre sus acciones destacan programas de dinamización social, voluntariado, orientación laboral y apoyo a colectivos vulnerables del entorno rural.
Lucha contra la despoblación
Uno de los aspectos más relevantes de El Prial es su compromiso con la lucha contra la despoblación. La asociación trabaja para generar oportunidades en los pueblos y demostrar que el medio rural puede ofrecer futuro y calidad de vida. Su actividad fomenta el arraigo de la población joven, promueve la economía local y favorece la creación de redes sociales en el territorio asturiano.
Con cinco décadas de trayectoria, El Prial se ha consolidado como un ejemplo de cómo la educación, la formación profesional y la acción social pueden convertirse en herramientas clave para revitalizar el medio rural. Su trabajo demuestra que el desarrollo de los pueblos no depende solo de las infraestructuras, sino también de proyectos humanos capaces de crear oportunidades.
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