Historia. Fue construido entre los siglos XVII y XVIII por la familia más importante de Luanco en aquel momento, los Menéndez Pola. Hoy sigue siendo propiedad privada

SORAYA PÉREZ

El Palacio de la Pola, uno de los emblemas de Gozón, es una joya del barroco con dos torres en los extremos de su fachada principal, que fue construida entre los siglos XVII y XVIII por la familia más importante de Luanco en aquel momento, los Menéndez Pola.

Se trata de una construcción de planta cuadrada y con dependencias en torno al patio central, que posee columnas toscanas en el patio de abajo.

Su fachada principal destaca por la puerta con dintel sobre pilastras de fuste acanaladas. Y, sobre ella, descansan tres balcones de cuerpo central con salientes y con voladizo.

A la derecha e izquierda están los escudos. La torre izquierda tiene un corredor de madera. El resto de las fachadas son más austeras, excepto la que asoma al jardín, con una amplia galería abierta al segundo piso.

En este palacio coexisten y se funden elementos tradicionales de carácter popular y los que responden al gusto barroco de la época en que fue concebido.

La familia Menéndez Pola fue una de las más poderosas del concejo de Gozón. Conseguiría una gran fortuna en la segunda mitad del siglo XV, comercializando con los árboles de los bosques gozoniegos, cuya madera iba destinada a la construcción de naves para la Armada.

La crisis económica por las continuas guerras y la falta de fondos llevó a Felipe II a saldar sus deudas con los aposentadores de madera, dándoles en propiedad los terrenos de donde la extraían, obteniendo de esta manera la familia Pola numerosas posesiones en el concejo.

Este palacio fue una de sus muchas posesiones y es conocido popularmente en Luanco como la Casa de la Pola, considerada por muchos expertos como una de las más hermosas muestras de la arquitectura civil asturiana, en la que destacan el corredor abierto de la torre izquierda y la talla de los aleros.

El negocio de la madera
Lo cierto es que es un espacioso palacio que entremezcla rasgos señoriales y populares, cuyo interior se organiza en torno a un patio, con la gran escalera que da acceso a la planta superior, en uno de los extremos. mientras que la fachada norte recuerda a una fortaleza, dominada por la gran chimenea.

El alcalde de Gozón, Jorge Suárez, reconoce el valor «incalculable» de este edificio del barroco y, aunque es consciente de que es de titularidad privada, asegura: «Estamos haciendo todo lo posible incentivando a sus dueños para que lo restauren y lo mantengan en las mejores condiciones posibles» debido a su gran valor histórico y patrimonial para el municipio.