Historia. El dolmen presenta varios grabados rupestres, que constituyen una representación gráfica en las rocas con una simbología compleja y difícil de interpretar
SORAYA PÉREZ
El enclave prehistórico conocido como la Campa L’Españal, o más popularmente como la Mesa de los Moros, es un monumento de incalculable valor situado estratégicamente en el cordal divisorio entre los concejos de San Martín y Bimenes. Específicamente en el lado de San Martín, este dólmen ofrece una perspectiva privilegiada sobre el Valle del Nalón.
Los dólmenes, cuyo nombre proviene del bretón y significa ‘gran mesa de piedra’, son estructuras que datan generalmente del final del Neolítico y el inicio de la Edad del Cobre, abarcando un periodo aproximado entre el 6.000 y el 2.500 A.C. Tradicionalmente, se les asigna una función como sepulcro colectivo, aunque los investigadores también sugieren que servían como marcadores territoriales para las poblaciones de la época.
Huellas de población estable
El dólmen de la Campa L’Españal es significativo porque constituye el primer vestigio arqueológico que confirma la presencia de asentamientos humanos estables en el territorio que hoy conforma San Martín del Rey Aurelio. El monumento en sí mismo exhibe una serie de petroglifos, grabados rupestres complejos cuya simbología resulta difícil de descifrar para la interpretación moderna.
La relevancia del sitio se ha incrementado con hallazgos posteriores. En 2016, se localizó cerca del dólmen un túmulo inédito e intacto con 6.000 años de antigüedad. Este túmulo destaca por su estructura, compuesta por dos cámaras funerarias datadas a principios del tercer milenio A.C., y está catalogado como el túmulo neolítico de mayores dimensiones descubierto en toda Asturias. Además, en esa misma área se encontraron varias estelas que, lamentablemente, se encuentran perdidas en la actualidad.
En una elevación contigua, domina el paisaje el Castro de L’Españal, una fortificación que controla visualmente la localidad de Blimea y el paso natural entre San Martín y Bimenes, defendido por escarpes y fosos naturales.
El alcalde de San Martín del Rey Aurelio, José Ramón Martín Ardines, subraya la importancia de este conjunto. Describe el área como un «espacio fundamental y esencial de nuestro patrimonio». El yacimiento descubierto en 2015 está siendo objeto de intervención arqueológica y museística gracias al Plan de Sostenibilidad Turística del Valle del Nalón. Este plan incluye la señalización del dolmen y las antiguas bocaminas, además de la creación de miradores dentro del espacio protegido de las comarcas mineras del concejo. Ardines también destaca el atractivo paisajístico del lugar. Señala que el dolmen es la «guinda» al final de una popular ruta de trail running que ofrece «vistas absolutamente increíbles» de la zona central asturiana.
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