Historia. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), este yacimiento arqueológico ofrece una ventana excepcional a la vida de las poblaciones de la Edad del Hierro

SORAYA PÉREZ

El Castro de San Chuis, ubicado en el concejo de Allande, se erige como uno de los asentamientos fortificados prerromanos más significativos y estudiados de toda Asturias. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Principado, este yacimiento arqueológico ofrece una ventana excepcional a la vida de las poblaciones que habitaron el occidente asturiano durante la Edad del Hierro y la posterior romanización.

Su estudio exhaustivo lo sitúa como un referente clave para comprender la evolución social y defensiva de los castros asturianos. La secuencia de ocupación del Castro de San Chuis abarca varios siglos, comenzando en la Edad del Bronce Final, datada en el siglo VIII a.C. En esta fase inicial se erigió una primera muralla continua que marcaba el perímetro del poblado. Con el tiempo, y en respuesta a las necesidades defensivas y organizativas, el asentamiento experimentó una transformación notable durante la Segunda Edad del Hierro. Fue entonces cuando se superpuso a la estructura anterior una muralla modular, acompañada de varios y robustos terraplenes defensivos en su flanco sur, evidenciando una clara intención de fortificación compleja.

El relato histórico del Castro se entrelaza íntimamente con la llegada de la civilización romana. A partir de mediados del siglo I d.C., la presencia romana se hizo notable, coincidiendo con una intensa actividad extractiva en la zona. Allande era célebre por sus abundantes depósitos de oro, y el castro funcionó como un centro neurálgico conectado a esta explotación minera. Aunque las reevaluaciones cerámicas han descartado una ocupación continuada posterior a esta etapa romana, el legado de estos dos periodos —el castreño y el romano— es el que define el carácter arqueológico del sitio.

Un pilar esencial
Hoy, el Castro de San Chuis no es solo un conjunto de restos arqueológicos; es un pilar fundamental del patrimonio cultural de Allande, un concejo conocido por la simbiosis entre su naturaleza virgen y su profunda historia. El yacimiento, situado en un entorno que refleja la riqueza paisajística de la zona, invita a reflexionar sobre las dinámicas de las comunidades prerromanas y su capacidad de adaptación ante la influencia exterior.

La importancia de San Chuis radica en su estado de excavación y documentación, que permite a los investigadores reconstruir con detalle la vida cotidiana, las técnicas constructivas y las estrategias defensivas de sus antiguos habitantes. La gestión y protección de este BIC aseguran que este testimonio milenario permanezca accesible para el conocimiento y la contemplación. El Castro de San Chuis, en definitiva, sustenta el paisaje y la cultura del occidente asturiano.