CARLOS FÉLIX SALAZAR ALONSO. ALCALDE DE AMIEVA – 603 HABITANTES
«Las ayudas a la incorporación son un caramelín envenenado; los jóvenes ganaderos no tienen futuro con la fauna salvaje apretando cada año más»

OCTAVIO VILLA

Precendi (amieva). Es uno de los alcaldes con los que el Partido Popular recuperó alcaldías en las últimas elecciones. En este caso, con la peculiaridad de que el anterior primer edil, José Félix Fernández, que había gobernado desde 2011 al frente de la candidatura de Foro, se dio de baja en esta formación para integrarse en las listas del PP como número dos. Carlos Salazar (Carbes, 1965) había estado con Félix, ejerciendo como concejal de Obras, lo que en un concejo tan vertical como Amieva requiere conocer bien caleyas, pistas forestales y pueblos de inverosímiles accesos. Y de paisajes abrumadoramente hermosos.

– Varios alcaldes del oriente me han expresado la necesidad de que la carretera del Pontón (N-625) se reforme para ser una salida eficiente hacia la meseta desde esta comarca.
– Yo lo llevo reivindicando muchos años, y no se está haciendo nada. Fue lo primero que hice nada más llegar a la Alcaldía, enviar una petición al Gobierno central, pero es que el arreglo que hicieron hasta Caño se contabilizó como una inversión para toda la N-625. Y lo que necesita esta carretera es rediseñar y ensanchar su trazado, convertir curvas cerradísimas en unas por las que puedan pasar sin riesgo los muchos autobuses de turistas y camiones de paja para la ganadería que pasan por este puerto, que ahora a veces obligan a parar el tráfico para evitar choques. Es una carretera con mucha afluencia de motoristas y en la que, además, hay que actuar también para evitar las consecuencias de los desprendimientos, sobre todo en la zona más vertical del desfiladero. Y ojo, que no sería una obra más complicada que la que se está haciendo al lado, en Cantabria, en el desfiladero de La Hermida. Hay medios técnicos para hacer una carretera digna, con túneles, con voladizos que no tienen por qué ser brutales, con ensanchamientos. Falta voluntad política, y presupuestos, para hacer del Pontón una carretera digna para unir Asturias y la meseta, y es muy necesaria.

– Y esa carretera, en su estado actual, es una de las causas por las que Amieva, y también Ponga, están en situación de ‘desierto demográfico’. No hay que olvidar que a mediados del siglo XX, Amieva tenía 2.700 vecinos.
– Sí, la gente se fue marchando a las ciudades, a trabajar, a estudiar y a buscar comodidades. Incluso los que se jubilaron aquí acabaron yéndose a Cangas de Onís, porque allí lo tienen todo a pie de casa, y no dependen del taxi, como aquí. Porque aquí hasta para ir al consultorio se depende de un taxi. Y tengo que decir que los dos taxistas que tenemos dan un muy buen servicio, son muy cercanos con los vecinos mayores y hasta hacen de acompañantes con ellos cuando les llevan al hospital de Arriondas.

La ganadería, en descenso
– Amieva tiene unas condiciones espectaculares para la ganadería, pero el envejecimiento de la población también afecta a eso.
–Sí. En el último año, el censo de ganado bajó en 170 cabezas. Y eso es mucho cuando hablamos de 1.400 cabezas de vacuno, 119 de equino, 103 de ovino y 343 de caprino.

– ¿A qué lo achaca?
– A las jubilaciones y a la falta de incorporaciones de nuevos ganaderos.

– Pues desde el Principado se han incrementado las ayudas a las nuevas incorporaciones.
– Eso es un caramelín envenenado.

– ¡Uy! Explíqueme eso, por favor.
– Los jóvenes ganaderos no tienen futuro aquí, porque la fauna salvaje está apretando cada año más. No hay controles del lobo, no hay un seguimiento de su población y, si era poco el lobo, ahora tenemos el oso. Un ganadero y concejal lleva cuatro años seguidos sufriendo ataques de oso en su ganadería, cebando al oso.

– Cebando al oso…
– Sí. Porque tiene mastines con las vacas, y claro, tiene que ponerles tolvas de pienso para los mastines, que sube hasta una cueva en helicóptero. Llegó el oso, encontró el pienso y se lo cepilló todo. Y luego empezó a comer en las tolvas de los mastines. Así que prepararon un tipo de búnker para que los perros sí pudieran entrar y el oso no, por tamaño. Pues el primer año intentó desarmarlo y no pudo. Pero el segundo sí que desaparecía el pienso. Así que estuvieron vigilando y vieron que había un osezno con una madre, que le empujaba a entrar donde el pienso.

– Eso no se justifica como daños por oso.
– No, y además ha habido daños directos, cabezas de ganado a las que ha matado el oso. Y el Principado no quiere justificarlas, o las justifican como daños del lobo.

– A ver, según el nuevo baremo de daños, daría lo mismo que fuesen de oso o de lobo. ¿Por qué ese empeño?
– Sí, pero ¿sabe cuál es el problema? Que no les interesa admitir que el oso también está atacando. Y el oso ataca cuando se enfada, cuando tiene hambre. Además, hay muchos daños que no se certifican, argumentando que no se ve claramente que sean daños, que si patatán, que si la abuela fuma… Y ojo, que ningún ganadero quiere cobrar daños, lo que quieren todos es tener su ganado sin ataques. Además, los baremos están actualizados de aquella manera. Este año, los precios de mercado están muy muy altos, y los baremos no están actualizados al precio real de mercado.

– Así que la problemática, este año, va a hacerse más grave.
– Claro, y es uno de los principales inconvenientes que tiene una incorporación.

– En cuanto al lobo, el Principado dice que ha retomado los controles y extracciones.
– No se está haciendo nada. En Cantabria, desde el día uno de la reducción de la protección se han puesto a ello, y aquí dicen que van a retirar 53 lobos, pero no han empezado, y aún así no toca ni a un lobo por concejo. Ni se ha hecho ni se va a hacer nada, ni fuera ni dentro del Parque Nacional. Y tampoco tienen en cuenta que el turismo, que es el sector por el que dicen que apuestan, en lugares como Amieva tiene que ir de la mano de la ganadería.

– Por el cuidado del paisaje.
– Claro. ¿Qué hay más guapo que pasear ahora mismo y ver esas vacas pastando en esa finca? Pues sin ganando, esto se convierte en una selva. Mire aquel prado [señala al otro lado del río], se está convirtiendo en una selva porque ya no hay ni ovejas, ni cabras, como había hace poco.

– Pues sin ovejas ni cabras, y con las vacas en retroceso, el queso tiene un problema.
– Nos queda una quesería. Es un problema, porque antes venías a una casa de aquí y en la cocina había quesos, había chorizos y cuando te ibas te llevabas un quesín de los de aquí.

– Se supone que esa es la autenticidad que los turistas buscan…
– Sí. En la comarca se está proyectando hacer una escuela de queseros, en el antiguo Museo del Queso de Gamonéu, en Benia de Onís, entre Amieva, Cangas, Onís y Cabrales. A ver si así sale algo de relevo generacional. Aquí tuvimos una escuela, que luego se quedaron dos chicas como quesería. Estuvieron funcionando unos años e iban muy bien, pero la mala suerte hizo que una de ellas sufriera un infarto y muriese, la otra no quiso seguir con la quesería y cerró. Espero que de esa escuela de queseros salga alguno que quiera optar a reactivar la nuestra.

 

SU LUGAR ESPECIAL

Trambesagües
Por el puente colgante sobre el Sella en Santillán se accede al área recreativa de Trambesagües, ubicada como su nombre indica en la confluencia entre los ríos Ponga y Sella. Oculta a primera vista de quienes pasan por las carreteras que llevan a Precendi o a San Juan de Beleño, este área se encuentra en un bosque de robles y castaños, en el que todavía abundan las cuerrias (antiguos pequeños corros de piedra que servían para conservar durante meses las castañas, aún en su espinoso envoltorio natural) y desde el que se accede a buenas pozas para el baño en ambos ríos. Uno de esos pequeños lujos secretos que guarda Asturias.