Proyecto. Reúne a miles de socios, entre ellos agricultores y ganaderos dedicados a la producción de leche, carne, manzana de sidra y faba asturiana

SORAYA PÉREZ

La cooperativa agroalimentaria Campoastur se ha consolidado como uno de los grandes motores del campo asturiano y una de las mayores entidades agrarias del norte de España. Nacida en 2013 tras la fusión de varias sociedades del Principado, este proceso de integración buscaba blindar al sector primario y garantizar su viabilidad en un escenario crítico, marcado por el goteo constante de cierres de explotaciones y los vaivenes económicos del medio rural. Hoy reúne a miles de socios –entre agricultores y ganaderos– dedicados principalmente a la producción de leche, carne, manzana de sidra y faba asturiana. Su actividad abarca desde la fabricación de piensos y la venta de suministros agropecuarios hasta la comercialización de cosechas, el asesoramiento técnico y la prestación de servicios sobre el terreno.

Uno de sus pilares irrenunciables es la apuesta por la marca Asturias. La entidad comercializa la faba asturiana de sus socios y cuenta con instalaciones específicas para su selección y envasado, un paso clave para proteger una de las producciones más emblemáticas de la comunidad. Asimismo, gestiona la venta de leche, terneros y manzana de sidra, inyectando valor añadido directamente en las economías locales.

Campoastur Next
Más allá de la pura actividad económica, el grupo se ha convertido en un agente clave para dinamizar los pueblos. Entre sus iniciativas destaca Campoastur Next, un programa dirigido a jóvenes ganaderos que combina formación práctica, intercambio de experiencias y acompañamiento profesional para espolear el relevo generacional. El proyecto busca atraer talento al sector primario y demostrar que la innovación y la tecnología son las mejores aliadas para construir explotaciones rentables y sostenibles.

En un territorio castigado por la despoblación y el envejecimiento, el grupo defiende un modelo cooperativo basado en la unión de los productores, la profesionalización del sector y la creación de oportunidades económicas reales que impidan que el medio rural termine por apagarse.