San Tirso de Abres pone en marcha una estrategia pionera para recuperar terrenos próximos a los núcleos rurales y destinarlos a cultivos o pastos

SORAYA PÉREZ

Proteger las viviendas de los incendios forestales y, al mismo tiempo, conseguir que las tierras que rodean los pueblos vuelvan a tener vida. San Tirso de Abres quiere convertir un problema habitual del medio rural en una oportunidad para generar actividad, facilitar tierras a agricultores y ganaderos y atraer nuevos pobladores. El concejo será escenario de una estrategia pionera que contempla la creación de un cinturón verde alrededor de las zonas habitadas mediante la recuperación de terrenos que podrán destinarse a pastos, frutales u otros cultivos.

La Dirección General de Agenda 2030 financiará con cerca de 20.000 euros la primera fase de la denominada ‘Estrategia de reconversión de terrenos para la agroecología y la biodiversidad’. El proyecto, promovido por el Ayuntamiento, forma parte de una inversión de 73.000 euros que incluye también la creación de una comunidad energética local.

La iniciativa parte de un problema que se repite en numerosos núcleos rurales: la cercanía de las superficies forestales a las viviendas. La normativa establece unas distancias de seguridad entre las casas y el arbolado que varía en función de las especies. Son mayores, por ejemplo, en el caso de plantaciones de crecimiento rápido como los pinos y los eucaliptos.

El alcalde de San Tirso de Abres, Clemente Martínez, explica que el objetivo no es simplemente eliminar esos árboles y dejar después el terreno sin actividad. «Si obligamos a los propietarios a cortar los que tienen ahora mismo y no les dejamos hacer nada más, eso va a quedar improductivo», señala. El abandono, además, podría provocar la aparición de maleza y terminar incrementando nuevamente el riesgo de propagación del fuego.

Ahí aparece la otra pata de la estrategia. Los terrenos liberados de arbolado podrán convertirse en pequeñas superficies agrícolas o ganaderas que, unidas entre sí, conformen un cinturón productivo alrededor de los núcleos habitados. Dependiendo de las características de cada parcela, podrían albergar frutales, patatas, kiwis, otros cultivos o simplemente convertirse en pastos.

«Se trata de intentar conciliar la necesaria prevención de incendios, evitar muertes y evitar que las casas se quemen, con el legítimo derecho de los propietarios de las tierras», resume el alcalde. La solución planteada en San Tirso de Abres no pretende, reconoce el alcalde, convertirse en una fórmula única, pero sí abrir un camino: «Creemos que es una de las posibles soluciones. No va a ser definitiva ni única, pero yo creo que va en la línea del buen camino».

Primero, conocer el terreno
El proyecto está todavía en una fase inicial. El primer paso será conocer exactamente de cuánta superficie se está hablando. Durante los próximos meses se identificarán las franjas próximas a los núcleos, sus dimensiones, sus propietarios y las posibilidades de aprovechamiento de cada terreno. No todas servirán para lo mismo. «Hay terrenos que son muy llanos y muy aptos para cualquier cultivo; otros son más empinados y ya no valdrán para eso y valdrán para otras cosas», explica Clemente Martínez. La concentración de montes realizada en el concejo facilita este trabajo, porque las propiedades están claramente delimitadas.

El plan técnico tendrá una duración de doce meses y será desarrollado por un consorcio especializado integrado por Nanoma, Quercus Rural y Cooptimiza. Además, sentará las bases para la futura implantación de un Espacio Test Agrario Agroecológico.

Una segunda fase permitiría dar el salto de los mapas a la actividad. El Ayuntamiento pretende poner en contacto a los propietarios con personas que busquen tierras para desarrollar un proyecto en el campo. «Sería buscar gente de fuera o ponerse en contacto con gente que está buscando terreno para ofrecerles eso», señala el alcalde.

También podrían beneficiarse los ganaderos que ya trabajan en el municipio y necesitan aumentar la superficie disponible para pastos. La fórmula se articularía mediante alquileres o convenios, de manera que el propietario forestal pueda seguir obteniendo un rendimiento económico de la parte de su finca donde ya no pueda mantener determinadas especies.

De esta forma, el cinturón verde tendría una triple función: crear una barrera frente a los incendios, recuperar terrenos que podrían quedar abandonados y facilitar nuevas oportunidades económicas en el medio rural, así como fijar población.

Presentación de la Estrategia de reconversión de terrenos para la agroecología y la biodiversidad. / E. C.

Presentación de la Estrategia de reconversión de terrenos para la agroecología y la biodiversidad. / E. C.

Energía compartida para la transformación rural

El Principado destinará 53.000 euros a la puesta en marcha de una comunidad energética local en el concejo

El cinturón verde no será la única apuesta de San Tirso de Abres para ensayar nuevas fórmulas de sostenibilidad en el medio rural. El Gobierno del Principado destinará otros 53.000 euros a la creación de una comunidad energética local, una iniciativa que complementará la estrategia de recuperación de terrenos y prevención de incendios.

Entre ambos proyectos, la Dirección General de Agenda 2030 movilizará 73.000 euros en el concejo: cerca de 20.000 para la primera fase de la Estrategia de reconversión de terrenos para la agroecología y la biodiversidad y otros 53.000 para poner en marcha la comunidad energética.

Esta última pretende avanzar hacia un modelo basado en la producción y el aprovechamiento local de la energía, incorporando así la transición energética a una estrategia que busca reforzar la sostenibilidad de los pequeños municipios.

El Principado prevé movilizar más de 100.000 euros en Oscos-Eo, ya que a los dos proyectos desarrollados en San Tirso de Abres se sumarán otras actuaciones valoradas en 30.000 euros.

El director general de Agenda 2030, Juan Ponte, defendió que las políticas ambientales deben ir acompañadas de oportunidades económicas y sociales para quienes viven en el territorio. «Si queremos que Asturias sea un paraíso natural tiene que ser medioambientalmente sostenible y socialmente responsable», señaló.

La comunidad energética y el cinturón verde comparten así una misma filosofía: utilizar la sostenibilidad como una herramienta para mantener vivo el territorio.