ANA GLORIA FERNÁNDEZ MELENDRERAS. PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN EL PRIAL
«La falta de vivienda dificulta muchísimo que la gente, especialmente los más jóvenes, puedan asentarse a vivir en los pueblos»

SORAYA PÉREZ

Ana Gloria Fernández Melendreras (Piloña,1961), es desde hace catorce años la presidenta del Centro de Formación Profesional El Prial, conocido por todos como Asociación El Prial de Infiesto. De profesión historiadora y socióloga, Fernández ha dedicado 35 años de su vida a la docencia como profesora de Formación Profesional (FP). En entrevista con EL COMERCIO, la presidenta de la entidad profundiza sobre los retos más urgentes que afronta el medio rural en Asturias, así como las oportunidades que ofrece, especialmente para los más jóvenes.

–Para quien no la conoce, cuéntenos sobre la labor que desempeña la Asociación El Prial
–Somos un centro de formación profesional y estamos celebrando ahora el 50 aniversario, porque empezamos en el curso 75-76. Pero la Asociación El Prial no es sólo el centro de formación profesional, también somos centro de desarrollo rural y centro de voluntariado y participación social. Fuimos evolucionando porque nacimos para dar servicio de formación a jóvenes del ámbito rural y después surgieron otros proyectos para cubrir necesidades que detectábamos en el medio rural.

–¿Qué papel cree que juega la formación en la lucha contra la despoblación en concejos rurales como Piloña o en el oriente de Asturias?
–Es fundamental porque la formación es uno de los pilares básicos. Necesitamos centros que impartan formación profesional cercanos, que nuestros chicos no tengan que irse lejos para estudiar. Cuanto más cercana sea la oferta formativa, mejor.

–Muchos jóvenes se marchan de los pueblos por falta de oportunidades. ¿Qué se puede hacer desde centros como El Prial para fijar población?
–Las personas jóvenes marchan primero para formarse y luego por trabajo. Es fundamental que haya formación cercana, empleo y servicios accesibles. Nosotros tenemos un programa que se llama ‘Volver al Pueblo’, con el que actuamos como facilitadores rurales: informamos, asesoramos e incluso formamos a personas que quieren venir a vivir aquí. Pero hay problemas estructurales, como el trabajo o la vivienda, sobre los que nosotros no podemos actuar directamente.

–¿Qué perfiles profesionales llegan normalmente al centro?
–Nosotros trabajamos la rama profesional de madera y mueble. En el grado básico llegan chicos y algunas chicas que no terminaron la secundaria, perfiles de fracaso escolar. El objetivo es reinsertarlos en el sistema educativo y que aprendan un oficio. En el grado medio vienen ya con la ESO y últimamente vemos incluso personas con estudios universitarios que buscan otra salida o prefieren un trabajo más manual y en contacto con el medio. Cada vez llegan más chicas también.

–En estos cincuenta años de trayectoria, ¿qué cambio cree que ha sido el más importante?
–El cambio tecnológico y digital, sin duda. Pasamos de ser analógicos a utilizar todos los medios digitales. Antes hacíamos exámenes con máquina de escribir y ahora estamos hablando de inteligencia artificial. Ha sido un cambio rapidísimo y muy importante, también para el territorio, porque muchas personas pueden teletrabajar desde los pueblos.

–¿Qué importancia tiene acercar la formación tecnológica y digital a las zonas rurales?
–Muchísima, y no sólo para la gente joven. También para las personas mayores. Nosotros hacemos talleres de alfabetización digital porque hoy muchas gestiones, desde pedir cita médica hasta hacer compras, se hacen online. Las nuevas tecnologías permiten acceder a servicios que de otra forma no tendríamos en el medio rural.

–En Asturias sigue existiendo una fuerte tradición asociativa en los pueblos. ¿Cómo influye esa red vecinal y comunitaria en proyectos como los del Prial?
–La red vecinal es fundamental. Nosotros trabajamos mucho esto desde el Centro de Voluntariado y Participación Social. En el oriente de Asturias y especialmente en Piloña hay un tejido asociativo muy potente. Más que influir directamente en la formación, influye en el bienestar de las personas y en la dinamización del medio rural.

–Las mujeres han tenido históricamente un papel clave en el sostenimiento del medio rural. ¿Cómo valoras la evolución de la presencia femenina en iniciativas emprendedoras y formativas?
–Aunque la carpintería es una profesión tradicionalmente masculinizada, cada vez vienen más mujeres, incluso con formación universitaria o de otras FP. Y respecto al medio rural, las mujeres fueron muchas veces las que marcharon porque había pocas salidas profesionales. Las mayores fueron las grandes sostenedoras del hogar y de la sociedad rural.

–Uno de los proyectos más relevantes que habéis desarrollado está orientado a mujeres rurales mayores. ¿En qué consistió?
–Recogimos historias de vida de mujeres mayores de 80 años, con fotografías y testimonios, para visibilizar y poner en valor el papel de las mujeres rurales. Lo hicimos en Piloña, Parres, Ponga y Cabrales. Además organizamos actividades intergeneracionales en colegios para que contaran su experiencia a niños y niñas.

–¿En cuantos municipios tenéis presencia?
–Se organizan actividades formativas y asociativas en los catorce municipios del oriente asturiano.

–¿Cuáles son las principales necesidades que usted considera que tiene el medio rural?
–La cercanía de los servicios es fundamental: hospitales, escuelas, comunicaciones… En Piloña estamos relativamente bien, pero en otros municipios más alejados es más complicado. También sigue habiendo problemas de cobertura telefónica e internet en algunos pueblos. Y luego está la vivienda, que es un problema enorme. Y creo que el más grande de todos.

–¿Cree que el medio rural puede convertirse en una oportunidad de futuro para las nuevas generaciones?
–Quiero ser optimista y pensar que sí, porque hay gente joven intentando sacar adelante proyectos. Pero es complicado. Hay iniciativas, pero muchas veces no dan para vivir y hay que complementarlas con otras actividades. Además, la falta de vivienda dificulta muchísimo que la gente pueda asentarse en los pueblos.

–¿Hace falta más compromiso de las administraciones para resolver el problema de la vivienda?
–Sí. Hay que legislar, porque las viviendas de uso turístico dificultan mucho el alquiler anual. Mucha gente no quiere alquilar para larga duración y eso complica fijar población. Incluso profesionales sanitarios del Hospital del Oriente tienen problemas para encontrar vivienda cerca del trabajo.

–¿Cuáles diría que son las principales fortalezas del medio rural?
–La calidad de vida y el contacto con la naturaleza. Mucha gente quiere salir de las grandes ciudades y busca tranquilidad. Además, si se acaba con la brecha digital, muchas profesiones se pueden desarrollar desde el medio rural. También hay potencial para actividades relacionadas con la agricultura ecológica y oficios tradicionales como la carpintería.

–¿Qué mensaje le gustaría trasladar a quienes ven los pueblos únicamente como lugares con menos oportunidades?
–Que el medio rural tiene muchísimas potencialidades. Hay personas muy urbanitas que nunca querrán vivir aquí, pero otras empiezan a valorar la calidad de vida, especialmente para criar a sus hijos. En pueblos pequeños hay colegios con una atención muy cercana y una gran calidad educativa.

–¿Qué lugares de Asturias disfruta especialmente?
–Todo el oriente de Asturias me parece maravilloso. Piloña tiene entornos increíbles y también me encanta Ribadesella. También puedo decir que hace poco estuve en Peñamellera Alta y me pareció un auténtico paraíso.

SU LUGAR ESPECIAL

El oriente de Asturias
La presidenta del Centro de Formación Profesional El Prial, Ana Gloria Fernández, afirma que es difícil escoger entre tanta belleza que hay en Asturias, un solo lugar. Está convencida de que «todo el oriente asturiano» es especial, aunque si tuviese que escoger un sólo municipio, lo tiene claro: «Piloña. El concejo donde nací y donde vivo. Donde trabajo y por el que apuesto cada día, porque ofrece muchas oportunidades para desarrollarse y trabajar», explica. Sin embargo, Fernández siente también debilidad por Ribadesella. «Es un lugar con mucha magia y tiene entornos increíbles. Me gusta mucho ir a pasar el día».
Pero, es incisiva. «Toda Asturias es guapa, especialmente el oriente asturiano. No puedo decir otra cosa. De hecho, hace poco estuve en Peñamellera Alta y me pareció un auténtico paraíso. Es un lugar de ensueño, que te envuelve con su belleza y el contacto que puedes tener con la naturaleza. Te sientes tranquila y en paz», cuenta la presidenta de El Prial.